L. G. Lumbreras: “Nos faltó comprender que no teníamos que hacer el mismo recorrido que los europeos para llegar a ser como ellos”


A continuación publicaré una entrevista publicada en La Nación, a Luis Lumbreras, una de las máximas autoridades en arqueología del Perú.
En la entrevista, Lumbreras, expone una teoría, que considero interesante mostrarla, sobre las causas del estado actual de desarrollo del Perú.

A continuación podeis leer la entrevista:

¿Cómo romper el círculo vicioso de pobreza y destrucción del patrimonio arqueológico en América latina?

Es un tema preocupante en nuestra región andina, porque el arte, especialmente el prehispánico, pero también el colonial, es cada vez más requerido en el mercado internacional de antigüedades y objetos exóticos. Hay una revalorización a raíz del nacimiento del arte abstracto, y luego del arte simbólico, que está empezando a tener una fuerte presencia en los sectores cultos europeos y norteamericanos. El crecimiento del mercado con relación a la Argentina es espectacular.

Como especialista en el tema, ¿qué opina de la presión turística sobre sitios que son patrimonio de la humanidad, como Machu Picchu, donde hay una alerta acerca de su fragilidad?

El turismo existe y está un poco al margen de nuestras posibilidades detenerlo. Tampoco creo que sea justo frenarlo, porque la gente quiere conocer. Entonces, el problema es cómo regular el manejo y uso de estos bienes patrimoniales para que no se destruyan y preservarlos para las futuras generaciones. En el caso de Machu Picchu, un flujo de cinco mil personas por día es un número bastante ponderado y en este momento estamos alrededor de esa cifra. El problema es que todavía nos falta regular en qué condiciones se va a acceder al lugar. Se está trabajando en esa regulación para compaginar intereses, porque para los peruanos el turismo es un elemento económicamente importante.

¿Dónde está el germen del atraso y la postergación de nuestros países, cinco siglos después de la colonización española?

Yo entiendo que fue la condición colonial la que impidió que avanzáramos con un proyecto propio. Y no porque los europeos fueran buenos o malos, de espíritu colonizador o conquistadores fabulantes, sino porque el proyecto ecuménico de Occidente fracasó en todas aquellas partes del mundo donde las condiciones materiales de existencia no se correspondían con las que fueron abordadas por la exitosa historia de Europa. Nos faltó comprender que no teníamos que hacer su mismo recorrido para llegar a ser algún día como ellos.

¿Por qué la revolución industrial no nos afectó de la misma manera a los latinoamericanos y a los norteamericanos?

Las explicaciones suelen ser justificativas y se conforman con encontrar presuntos culpables: los españoles flojos, comodones y matachines o los indígenas atrasados. Ante los ojos de los europeos, éste era un mundo primitivo, relegado en sus costumbres e insatisfactorio en sus necesidades; un mundo que requería modernización para ser habitable por ellos. Su tarea consistió, desde el principio, en adecuarlo a las demandas de sus hábitos construyendo ciudades, organizando la población y la producción de acuerdo con sus modelos y costumbres.

¿No fuimos creativos para encontrar nuestras propias soluciones?

Tanto no lo fuimos si nuestros campos se llenaron de nuevas plantas y animales. Se fundaron ciudades y se montó una infraestructura productiva destinada a lograr una fiel copia de los países modelo de Occidente; la misma alimentación, los mismos vestidos, los mismos sistemas. Nuestro éxito y desarrollo potencial se comenzaron a medir según un índice de modernidad que no es otra cosa que la proximidad relativa a las formas de producción y de vida del mundo occidental. Eso derivó muy pronto en segregación y marginalidad de costumbres y gentes aborígenes, convirtiendo en estigma la conducta indígena. Todo esto tuvo siempre un costo muy alto para nosotros, porque nuestras tierras tropicales y cordilleranas no eran necesariamente aptas para los productos y los procedimientos propios de las praderas y los bosques fríos. Desde muy temprano fue menester acudir a la importación de bienes de capital y de consumo para satisfacer el paradigma colonial. La industria de punta llega a nuestras tierras mientras tengamos con qué pagar. Después nos convertimos en deudores morosos y la tecnología se va haciendo cada vez más lejana y costosa. Nuestra condición de occidentales pobres va empeorando, alejándonos más y más de los países modelo. Por supuesto que creo que no tiene sentido pensar en volver a un nuevo imperio incaico. No se trata de volver al pasado, sino de construir el futuro, pero a partir de un punto de partida sólido de relación entre nosotros y nuestras condiciones materiales concretas.

Según extraigo de las declaraciones de Lumbreras, la situación actual del Perú se debe a una inadaptación ante la modernización que conllevaba la incorporación a la Revolución Industrial, debido al fracaso de los modelos coloniales europeos, amén de otros condicionantes propios y diferentes de cada territorio y del esfuerzo de imitación de las colonias tras su independencia, que se manifestó inviable debido a sus distintas condiciones.

Sin embargo, me gustaría hacer unos apuntes acerca del artículo periodístico. Me limitaré a la frase que añade la periodista en el artículo original:

"...cuando llegaron los españoles, era un país floreciente, cinco siglos después es uno de los países más atrasados de América latina."
Éste parece un pensamiento anacrónico. El territorio que hoy conocemos como Perú estaba inscrito en un contexto muy distinto al actual ya que con el descubrimiento, América pasó a formar parte del conjunto mundial, no limitándose a tan sólo el continente americano. En este caso ¿el territorio del actual Perú, seguía siendo un país floreciente dentro de un contexto mundial y en comparación con Europa en el momento del descubrimiento y previo a la conquista?. Además cabe recordar que también sería anacrónico decir que el Perú de cuando llegaron los conquistadores era un país, sencillamente Perú no existía, sino que existía una realidad político-social distinta, en este caso el Imperio Inca hegemónico y otras comunidades indígenas.
Perú pasó a ser un país, un Estado, tras su independencia y antes fue otras cosas distintas como ha ocurrido con todos los países que hoy conocemos durante sus distintas evoluciones históricas.

FUENTE
RAMOS, Cármen María.
Copiar lo que hace Europa nos condena al subdesarrollo [en línea]. [Buenos Aires]: La Nación, 2007 [Consulta: 05/09/2007] http://www.lanacion.com.ar/edicionimpresa/cultura/nota.asp?nota_id=940957

IMÁGEN
[s.n.].
Dr. Luis Guillermo Lumbreras, Directir del Instituto Nacional de Cultura [en línea]. [s.l.]: Quechua Network, 2005 [Consulta: 12/09/2007] http://www.quechuanetwork.org/only_article.cfm?lang=s&path=080505_1123.htm