Rescato un fragmento de la conversación mantenida entre el célebre historiador Eric Hobsbawm y el analista Martín Granowsky.
Un interesante análisis de la situación internacional actual que estamos viviendo. La crisis económica, la sittuación política, el mercado, América Latina...
Os dejo con el texto...
(...)
H–El mundo está complejo –afirma sin embargo manteniendo la iniciativa–. No quiero caer en slogans, pero es indudable que el Consenso de Washington murió. La desregulación salvaje ya no sólo es mala: es imposible. Hay que reorganizar el sistema financiero internacional. Mi esperanza es que los líderes del mundo se den cuenta de que no se puede renegociar la situación para volver atrás sino que hay que rediseñar todo hacia el futuro.
G–La Argentina experimentó varias crisis, la última fuerte en 2001. En 2005 el presidente Néstor Kirchner, de acuerdo con el gobierno brasileño, que también lo hizo, pagó al FMI y desenganchó a la Argentina del organismo para que el país no siguiera sometido a sus condicionalidades.
H–Es que a esta altura se necesita otro FMI absolutamente distinto, con otros principios, que no dependa sólo de los países más desarrollados y en el que una o dos personas toman las decisiones. Es muy importante lo que están proponiendo Brasil y la Argentina para cambiar el sistema actual. ¿Cómo están las relaciones entre ustedes?
G–Muy bien.
H–Eso es muy importante. Manténganlas. Las buenas relaciones entre gobiernos como los de ustedes son muy importantes en medio de una crisis que también implica riesgos políticos. Para los standards norteamericanos, los Estados Unidos están girando a la izquierda y no a la extrema derecha. Eso también es bueno. La Gran Depresión llevó políticamente al mundo a la extrema derecha en casi todo el planeta, con excepción de los países escandinavos y los Estados Unidos de Roosevelt. Incluso en el Reino Unido llegó a haber miembros del Parlamento que eran de extrema derecha.
G–¿Y qué alternativa aparece?
H–No lo sé. ¿Sabe cuál es el drama? El giro a la derecha tuvo dónde recostarse: en los conservadores. El giro a la izquierda también tuvo en qué descansar: en los laboristas.
G–Los laboristas gobiernan el Reino Unido.
H–Sí, pero me gustaría hacerle un planteo más general. Ya no existe la izquierda tal como era.
G–¿La extraña?
H–Lo señalo.
G–¿A qué se refiere cuando dice “la izquierda tal como era”?
H–A las distintas variantes de la izquierda clásica. A los comunistas, naturalmente. Y a los socialdemócratas. ¿Pero sabe qué pasa? Todas las variantes de la izquierda precisan del Estado. Y durante décadas de giro a la derecha conservadora, el control del Estado se hizo imposible.
G–¿Por qué?
H–Muy sencillo. ¿Cómo controla usted el Estado en condiciones de globalización? Conviene recordar que a principios de los ’80 no sólo triunfaron Ronald Reagan y Margaret Thatcher. En Francia, François Mitterrand no logró una victoria.
G–Había ganado la presidencia en 1974 y repitió en 1981.
H–Es así. Pero cuando intentó una unidad de izquierdas para nacionalizar un sector mayor de la economía, no tuvo el poder suficiente para hacerlo. Fracasó por completo. La izquierda y los partidos socialdemócratas se retiraron de la escena, derrotados, convencidos de que nada podía hacerse. Y entonces, no sólo en Francia sino en todo el mundo, quedó claro que el único modelo que podía imponerse con poder real era el capitalismo absolutamente libre.
G–Libre sí. ¿Por qué dice “absolutamente”?
H–Porque con libertad absoluta para el mercado, ¿quién atiende a los pobres? Esa política, o la política de la no política, es la que se desarrolló con Margaret Thatcher y Ronald Reagan. Y funcionó –dentro de su lógica, claro, que no comparto– hasta la crisis que comenzó en el 2008. Frente a la situación anterior la izquierda no tenía alternativa. ¿Y frente a ésta? Fijémonos, si quiere, en la izquierda más clásica de Europa. Es muy débil en Europa. O está fragmentada. O desapareció. Refundación Comunista en Italia es débil y las otras ramas del ex Partido Comunista Italiano están muy mal. Izquierda Unida en España también está cayendo de la ladera de la colina. Algo quedó en Alemania. Algo en Francia, con el Partido Comunista. Ni esas fuerzas, y menos aún la izquierda más extrema, como los trotskistas, y ni siquiera una socialdemocracia como la que describí antes, alcanzan todavía como respuesta a esta crisis y a sus peligros. La misma debilidad de la izquierda aumenta los riesgos.
G–¿Qué peligro ve?
H–En períodos de gran descontento como el que empezamos a vivir, el gran peligro es la xenofobia, que alimentará y a su vez será alimentada por la extrema derecha. ¿A quién buscará esa extrema derecha? Buscará atraer a los “estúpidos” ciudadanos que cuidan su trabajo y temen perderlo. Y digo estúpidos irónicamente, quiero aclararle. Porque ahí reside otro fracaso evidente del fundamentalismo de mercado. Dejó libertad para todo. ¿Y la verdadera libertad de trabajo? ¿La de cambiarlo y mejorar en todos los aspectos? Esa libertad no la respetó porque, para el fundamentalismo de mercado, habría resultado políticamente intolerable. También habrían sido políticamente intolerable la libertad absoluta y la desregulación absoluta en materia laboral, al menos en Europa. Yo temo una era de depresión.
G–¿Usted no tiene dudas, ya, de que entraremos en depresión?
H–Si lo desea podemos hablar técnicamente, como los economistas, y cuantificar trimestres. Pero no hace falta. ¿Qué otra palabra puede usar uno para denominar un tiempo en el que muy velozmente millones de personas pierden su empleo? De cualquier manera, hasta el momento no veo un escenario de una extrema derecha ganando por mayoría en elecciones, como ocurrió en 1933 cuando Alemania eligió a Adolf Hitler. Es paradójico, pero con un mundo muy globalizado un factor impedirá la inmigración, que a su vez suele ser la excusa para la xenofobia y el giro hacia la extrema derecha. Y ese factor es que la gente emigrará menos –hablo en términos masivos– al ver que en los países desarrollados la crisis es tan vasta. Volviendo a la xenofobia, el problema es que aunque la extrema derecha no gane podría ser muy importante en la fijación de la agenda pública de temas y terminaría por imprimirle una cara muy fea a la política.
G–Dejemos a un lado la economía por el momento. Pensando en política, ¿qué cosa disminuiría el riesgo de xenofobia?
H–Me parece bien, vamos a la práctica. El peligro disminuiría con gobiernos que gocen de la suficiente confianza política por parte del pueblo por su capacidad de restaurar el bienestar económico. La gente debe ver a los políticos como gente capaz de garantizar la democracia, los derechos individuales y al mismo tiempo coordinar planes eficaces para salir de la crisis. Ahora que hablamos de este tema, ¿sabe que veo a los países de América latina sorprendentemente inmunes a la xenofobia?
G–¿Por qué?
H–Yo le pregunto si es así. ¿Es así?
G–Es posible. No diría que son inmunes si uno piensa, por ejemplo, en el tratamiento racista de un sector de Bolivia hacia Evo Morales, pero al menos en los últimos 25 años de democracia, por tomar la antigüedad de la democracia argentina, la xenofobia y el racismo nunca fueron masivos ni nutrieron partidos de extrema derecha, que son muy pequeños. No pasó ni siquiera con la crisis del 2001, que culminó el proceso de destrucción de millones de empleos, a pesar de que la inmigración boliviana ya era muy importante en número. Ahora, no hablamos de los cantos de las hinchadas de fútbol, ¿no?
H–No, yo lo pienso en términos masivos.
G–Entonces las cosas parecen ser como usted las piensa, profesor. Y, como en otros lugares del mundo, el pensamiento de la extrema derecha aparece por ejemplo con la crispación sobre la seguridad y la inseguridad en las calles.
H–Sí, América latina es interesante. Yo lo intuyo. Fíjese el país más grande, Brasil. Lula mantuvo algunas líneas de estabilidad económica de Fernando Henrique Cardoso, pero extendió enormemente los servicios sociales y la distribución. Algunos dicen que no es suficiente...
G–¿Y usted qué dice?
H–Que no es suficiente. Pero que lo que Lula hizo, lo hizo. Y es muy significativo. Lula es el verdadero introductor de la democracia en Brasil. Y nadie lo había hecho nunca en la historia de ese país. Por eso hoy tiene el 70 por ciento de popularidad, a pesar de los problemas previos a las últimas elecciones. Porque en Brasil hay muchos pobres y nadie jamás hizo tantas cosas concretas por ellos, desarrollando a la vez la industria y la exportación de productos elaborados. Aunque la desigualdad sigue siendo horrorosa. Pero hacen falta muchos años para cambiar más las cosas. Muchos.
G–Y usted piensa que serán años de depresión mundial.
H–Sí. Lamento decirlo, pero apostaría a que habrá depresión y que durará algunos años. Estamos entrando en depresión. ¿Sabe cómo se da cuenta uno? Hablando con gente de negocios. Bueno, ellos están más deprimidos que los economistas y que los políticos. Y a la vez, esta depresión es un gran cambio para la economía, capitalista global.
G–¿Por qué está tan seguro?
H–Porque no hay vuelta atrás hacia el mercado absoluto que rigió en los últimos 40 años, desde la década de 1970. Ya no es una cuestión de ciclos. El sistema debe ser reestructurado.
G–¿Le puedo preguntar otra vez por qué está tan seguro?
H–Porque ese modelo no sólo es injusto: ahora es inviable. Las nociones básicas según las cuales las políticas públicas debían ser abandonadas, ahora están siendo dejadas de lado. Fíjese lo que hacen, y a veces lo que dicen, dirigentes importantes de países desarrollados. Están intentando reestructurar las economías para salir de la crisis. No estoy elogiando. Estoy describiendo un fenómeno. Y ese fenómeno tiene un elemento central: ya nadie siquiera se anima a pensar que el Estado puede no ser necesario para el desarrollo económico. Ya nadie dice que bastará con dejar que fluya el mercado, con su libertad total. ¿No ve que el sistema financiero internacional ya ni funciona? En un sentido, esta crisis es peor que la de 1929-1933, porque es absolutamente global. Los bancos ni funcionan.
G–¿Dónde vivía usted en ese momento, a comienzos de los años ’30?
H–Nada menos que en Viena y Berlín. Era un chico. Qué horroroso ese momento. Hablemos de cosas mejores, como Franklin Delano Roosevelt.
G–Usted lo rescató en una entrevista con la BBC al principio de la crisis.
H–Sí, y rescato los motivos políticos de Roosevelt. En política aplicó el principio de “Nunca más”. Con tantos pobres, con tantos hambrientos en los Estados Unidos, nunca más el mercado como factor exclusivo de asignación de recursos. Por eso decidió realizar su política de pleno empleo. Y de ese modo no solamente atenuó los efectos sociales de la crisis sino sus eventuales efectos políticos de fascistización sobre la base del miedo masivo. El sistema de pleno empleo no modificó de raíz la sociedad, pero funcionó durante décadas. Funcionó razonablemente bien en los Estados Unidos, funcionó en Francia, produjo la inclusión social de mucha gente, se basó en el bienestar combinado con una economía mixta que tuvo resultados muy razonables en el mundo de la segunda posguerra. Algunos Estados fueron más sistemáticos, como Francia, que implantó el capitalismo dirigido, pero en general las economías eran mixtas y el Estado estaba presente de un modo u otro. ¿Podremos hacerlo de nuevo? No lo sé. Lo que sé es que la solución no estará solo en la tecnología y el desarrollo económico. Roosevelt tuvo en cuenta el costado humano de la situación de crisis.
G–Es decir que para usted las sociedades no se suicidan.
H(Piensa) –No deliberadamente. Sí pueden ir cometiendo errores que las llevan a terribles catástrofes. O al desastre. ¿Con qué razonabilidad, durante estos años, se podía creer que el crecimiento con tal nivel de burbuja sería ilimitado? Tarde o temprano se terminaría y algo debía ser hecho.
G–De manera que no habrá catástrofe.
H–No me interesan las predicciones. Mire, si viene, viene. Pero si hay algo que se pueda hacer, hagámoslo. Uno no puede perdonarse no haber hecho nada. Por lo menos un intento. El desastre sobrevendrá si nos quedamos quietos. La sociedad no puede basarse en una concepción automática de los procesos políticos. Mi generación no se quedó quieta en los años ’30 y ’40. En Inglaterra yo crecí, participé activamente de la política, fui académico estudiando en Cambridge. Y todos estábamos muy politizados. Nos tocó muy de cerca la Guerra Civil española. Por eso fuimos firmemente antifascistas.
G–Le tocó a la izquierda de todo el mundo. También en América latina.
H–Claro, fue un tema muy fuerte para todos. Y nosotros, en Cambridge, veíamos que los gobiernos no hacían nada por defender a la República. Por eso reaccionamos contra las viejas generaciones y los gobiernos que las representaban. Años después entendí la lógica de por qué el gobierno del Reino Unido, donde nosotros estábamos, no hizo nada contra Francisco Franco. Ya tenía la lucidez de saberse un imperio en decadencia y tenía conciencia de su debilidad. España funcionó como una distracción. Y los gobiernos no debieron haberla tomado así. Se equivocaron. El alzamiento contra la República fue uno de los hechos más importantes del siglo XX. Recién después, en la Segunda Guerra...
G–Poco después, ¿no? Porque el fin de la Guerra Civil española y la invasión alemana de Checoslovaquia ocurren en el mismo año.
H–Es verdad. Le decía que recién después el liberalismo y el comunismo hicieron causa común. Se dieron cuenta de que, si no, eran débiles frente al nazismo. Y en el caso de América latina el modelo de Franco influyó más que el de Benito Mussolini, con sus ideas conspirativas de la sinarquía, por ejemplo. No lo tome como una disculpa a Mussolini, por favor. El fascismo europeo en general es una ideología inaceptable, opuesta a valores universales.
G–Usted habla de América latina...
H–Pero no me pregunte de la Argentina. No sé lo suficiente de su país. Todos me preguntan por el peronismo. Para mí está claro que no puede ser mirado como un movimiento de extrema derecha. Fue un movimiento popular que organizó a los trabajadores y eso quizás explique su permanencia en el tiempo. Ni los socialistas ni los comunistas pudieron establecer una base fuerte en el movimiento sindical. Sé de las crisis que sufrió la Argentina y sé algo de su historia, del peso de la clase media, de su sociedad avanzada culturalmente dentro de América latina, fenómeno que creo que todavía se mantiene. Sé de la edad de oro de los años ’20 y sé de los ejemplos obscenos de desigualdad comunes a toda América latina.
G–Usted siempre se definió como un hombre de izquierda. ¿También sigue teniendo confianza en ella?
H–Sigo en la izquierda, sin duda con más interés en Marx que en Lenin. Porque seamos sinceros, el socialismo soviético falló. Fue una forma extrema de aplicar la lógica del socialismo, así como el fundamentalismo de mercado fue una forma extrema de aplicación de la lógica del liberalismo económico. Y también falló. La crisis global que comenzó el año pasado es, para la economía de mercado, equivalente a lo que fue la caída del Muro de Berlín en 1989. Por eso me sigue interesando Marx. Como el capitalismo sigue existiendo, el análisis marxista aún es una buena herramienta para analizarlo. Al mismo tiempo, está claro que no solo no es posible sino que no es deseable una economía socialista sin mercado ni una economía en general sin Estado.
G–¿Por qué dice lo último?
H–Si uno mira la historia y mira el presente, no tiene ninguna duda de que los problemas principales, sobre todo en medio de una crisis profunda, deben y pueden ser solucionados por la acción pública. El mercado no está en condiciones de hacerlo.
(...)
FUENTE
GRANOVSKY, Martín. Además de injusto, el mercado absoluto es inviable. [s.l.] Telam, 2009 [Consulta: 29/03/2009] http://www.telam.com.ar/vernota.php?tipo=N&idPub=140005&id=283751&dis=1&sec=1
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E. Hobsbawm. "Esta crisis es peor que la de 1929-1933, porque es absolutamente global" |
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Fin de la ocupación de Interfacultades |
El pasado 25 de marzo se puso fin a la ocupación del edificio Interfacultades de la Universidad de Zaragoza.
Tras 108 días de encierro en protesta contra la implantación del Plan Bolonia y reivindicando un diálogo digno con el rectorado, mis compañeros de la Universidad de Zaragoza, decidieron ocupar el rectorado por la mañana para conseguir de una vez el reclamado diálogo.
Tras unas horas de tensión ante una posible respuesta represiva por parte del rectorado, se ha conseguido de manera pacífica una serie de compromisos que dan pie al fin de la ocupación.
Según mis fuentes, Manuel López, rector de la Universidad de Zaragoza, se compromete a condenar las medidas represivas contra los estudiantes acontecidas en Barcelona públicamente, llevar a cabo un referéndum acerca de la aceptación de los estudiantes ante dicha reforma, la aceptación a participar en un debate público en el que se discutirá sobre el plan, y la promoción de reformas, tanto de oferta de plazas como de precio del máster del profesorado, entre otros.
A día de hoy, ACPU, todavía no ha publicado una información detallada sobre la negociación. Lo importante es que, aunque haya tenido que ser a través de estos medios, se ha conseguido una aproximación al diálogo.
Unos compromisos que quizá se queden en "agua de borrajas", según los más escépticos, pero unos compromisos al fin y al cabo. Las próximas fechas nos dirán el verdadero resultado de tales negociaciones.
Es el fín del encierro en Zaragoza, pero no el fin de la oposición.
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"Somos estudiantes, no delincuentes" |
Esta es una de las proclamas más escuchadas en concentraciones y manifestaciones estudiantiles al calor de los vergonzosos sucesos de los últimos días.
A medida que el proceso de Bolonia avanza, el movimiento estudiantil contrario a tal reforma educativa va cobrando fuerzas. Nuevos alumnos, colectivos, profesorado y personal de servicios de las universidades, se suman a esta reivindicación gracias a la labor informativa de los estudiantes.
Europa vive en los últimos tiempos el despertar de un movimiento que parecía aletargado desde hacía décadas. Francia, Italia, Grecia, España... vive sucesos que son un claro despertar del desperezamiento del colectivo estudiantil con motivo de una reforma educativa a nivel europeo confeccionada en la trastienda de los gobiernos e impuesta con una propaganda informativa que oculta el lado oscuro de una medida profundamente neoliberal.
Una medida decidida sin contar con el colectivo universitario y de los futuros estudiantes de estudios superiores, que ha despertado la oposición de aquellos que han decidido no dejarse llevar por la propaganda gubernamental basada en repetir y repetir los aspectos parciales que resultan positivos, pero respondiendo con ambigüedades o dejando en el tintero otros que ponen en tela de juicio el carácter público de la universidad, la elitización económica ante el acceso a ésta o la mercantilización de la educación superior.
Viviendo en un Estado democrático moderno, nos encontramos con que la alternativa política es ninguna ante tal medida si tomamos las evidentes actitudes de las dos formaciones políticas que se reparten el poder. Unos partidos que ya han demostrado que no son representativos de la sociedad despertando protestas multitudinarias; ayer contra la LOU, hoy contra el proceso de Bolonia. Un bipartidismo donde se juega al "donde dije digo, digo Diego" en afán de la consecución de votantes con unas medidas contradictorias que dan un giro de 180 grados según se esté en el gobierno o en la oposición. Me gustaría rescatar algunas declaraciones que contrastan claramente entre la actitud que tenía el PSOE en 2001-2002 contra la LOU (recordemos lo que se decía entonces), donde se protestaba ante unos resultados que se preveían similares a los de Bolonia:
* Octubre de 2001. Carme Chacón (secretaria de Educación del PSOE y actual Ministra de Defensa) Acerca del proyecto de la LOU, medida promovida por el PP (partido en el gobierno): La secretaria de Educación del PSOE acusa a la ministra de Educación, Pilar del Castillo, de no haber escuchado ni a la oposición ni a la comunidad educativa y de tratar de sacar adelante una ley a la que "se oponen todos los sectores".
[s.n.]. Las aulas se levantan. [Madrid]: El Mundo, 2001 [Consulta: 22/03/2009]http://www.elmundo.es/especiales/2001/10/sociedad/educacion/universidadcritica.html
* 20 Noviembre de 2001. Nos encontramos con este titular: "Zapatero llama a los madrileños a manifestarse contra la LOU el 1 de diciembre", y extraigo "Zapatero emplazó a los madrileños a que ofrezcan una «respuesta masiva» para conseguir «un debate amplio, serio, intenso, rico en la sociedad española» sobre el futuro de la universidad".
[s.n.] Zapatero llama a los madrileños a manifestarse contra la LOU el 1 de diciembre [Madrid]: El Mundo, 2001 [Consulta: 200/03/2009]http://www.elmundo.es/2001/11/20/sociedad/1074073.html
Esta era la actitud del gobierno de entonces, pero cambiando el color del gobierno, parece que las cosas han seguido igual y la LOU no sólo no se derogó sino que continúa adelante y está dentro del Proceso de Bolonia, acentuando los aspectos por los que se protestaba.
Hoy ese reclamo del ayer a escuchar a la comunidad educativa y ese llamamiento a la manifestación en pro de un debate, se han convertido en desmedidos sucesos de represión como los sucedido en las calles y facultades de Barcelona (podemos ver ejemplos aquí y aquí), que no sólo han producido cargas, detenciones y heridos entre los estudiantes, sino también entre periodistas, mossos, turistas e incluso un niño de 10 años. Una actitud de violenta represión que, aún con la evidencia de los testimonios grabados, todavía algunos se permiten el lujo de justificar.
En este momento, las manifestaciones, concentraciones, ocupaciones y demás actos de protesta es el único medio de voz de estudiantes que reclamamos el diálogo ante una medida que consideramos impuesta ya que no se ha contado con la opinión de la comunidad universitaria que ha sido expresada en el momento que se le ha permitido obteniendo sorprendentes resultados. Quizá estos resultados haya echado para atrás la posibilidad de iniciativa en otras universidades que conllevarían otros resultados similares que no conviene conocer.
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Manifiesto del Mayo Francés de 1968 |
Universitarios franceses
Las A.G. de los diversos establecimientos públicos de enseñanza superior (según la lista adjunta), proclaman solemnemente que una reforma de la Universidad debe seguir la línea directora de los siguientes principios fundamentales:
I. Independencia y contestación.
1. La Universidad debe ser absolutamente independiente de cualquier poder político.
2. La Universidad debe ser el centro de contestación permanente de la sociedad. La información y los debates libremente organizados entre estudiantes, personal docente y personal no docente de la Universidad constituyen el medio fundamental de esta contestación.
3. Estos principios deberán ser garantizados, así como la presencia y libre expresión de las minorías, por un conjunto de reglas internas de cada establecimiento de enseñanza superior.
II. Autogestión.
1. La enseñanza gratuita en todos los niveles es un deber para con la sociedad presente y futura.
2. Debe estar abierta a todos, efectiva e igualmente, sin imponer ninguna selección.
3. Los establecimientos de enseñanza superior deben ser regidos paritariamente por estudiantes y enseñantes sin ninguna injerencia externa.
4. Los fondos públicos aportados por el Estado se fijarán en función de las exigencias de la colectividad nacional, expresados en los planes económicos a medio y largo plazo, que la Universidad debe fijarse democráticamente, y cuya aplicación es obligatoria para los establecimientos públicos. La organizaciones del personal docente y de estudiantes estarán representadas en las comisiones de elaboración de los planes. Las cantidades que se dedicarán a la enseñanza por los planes, una vez ratificados éstos, se impondrán como una obligación del poder político ejecutivo y deliberante al votar el presupuesto anual. Estas cantidades, por lo que se refiere a la enseñanza superior, se repartirán entre las universidades a través de un organismo paritario de ejecución, nacido de las organizaciones paritarias de personal docente y estudiantes que hayan participado en la elaboración de los planes.
5. Toda real autonomía exige la institución de organismos capaces de neutralizar las fuerzas exteriores, que podrían desposeer de hecho a los estudiantes y al personal docente del poder decisorio en todo lo que se refiere al funcionamiento de la Universidad. Únicamente los comités nacionales de vigilancia, nacidos de los comités paritarios, pueden definir los medios acordados para contestar a los intentos de recuperación, especialmente los que se aprovecharían inmediatamente de las utilizaciones anárquicas de la autonomía.
III. Autodefinición.
1. Los estudiantes y el personal docente deben poder someter a examen, regularmente y con toda libertad, el contenido y la forma de la enseñanza.
2. La Universidad deberá ser un centro de cultura social. Por consiguiente, deberá determinar ella misma los marcos en los cuales los trabajadores participarán en sus actividades.
3. Los exámenes y concursos en su forma actual deberán desaparecer y ser sustituidos por una evaluación continua basada en la calidad del trabajo realizado durante todo un período. El suspenso en una asignatura, en la forma actual, no sanciona siempre la pereza o falta de aptitud del alumno sino, con frecuencia, la falta de enseñanzas.
IV. Autoperpetuación.
La Universidad es la voluntad de una perpetua superación por:
1. Una estrecha conjunción de la investigación y la enseñanza;
2. la educación permanente;
3. el reciclaje regular de los trabajadores y del personal docente; para éste deben procurarse años de total disponibilidad para el estudio.
Este texto elaborado por los representantes de los establecimientos de enseñanza superior siguientes: I-E.P. París, Derecho y Ciencias Económicas de París; Medicina, París; Filosofía, Sociología y Letras, París; Lenguas Orientales; ex Escuela de Arte; Ciencias de la Halle aux Vins; Ciencias de Orsay; Ciencias Económicas, Poitiers; Ciencias Económicas, Clermont-Ferrand; se propondrá a las A.G. y será adoptado o rechazado en su totalidad.
FUENTE
[s.n.]. 1968: Manifiesto Mayo Francés. [San Nicolás]: FMM Educación. 2007 [Consulta: 12/03/2009] http://www.fmmeducacion.com.ar/Historia/Documentoshist/1968manifiestomayofrances.htm
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12-M Manifestación contra el Plan Bolonia en Zaragoza |
Más información ACPU y No a Bolonia.org
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Hex Empire |
Un juego para pasar la tarde del domingo. Es una variante del popular Risk, escoge un color plantea tu estrategia y conquista el mapa.Hex Empire
Versión del clásico juego de mesa Risk. Elige tu país y conquista el mundo a base de batallas. Es posible intentar hacer alianzas con los rivales. Existen un millón de mapas distintos, el juego siempre será distinto cada vez que entres
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Hobsbawm contra el MI5 |
El investigador de la Historia se enfrenta a muchos problemas a la hora de recopilar datos. Por citar algunas, unas veces está presente la limitación de sus medios, otras a una posible destrucción u ocultación de importantes fuentes y en otros casos por la misma legislación existente.
Me hubiera gustado escribir un artículo acerca de la legislación que censura en Francia sobre algunos trabajos que van en contra de lo que dicen unos u otros políticos qué hay que se puede decir sobre esto y sobre aquello, y establecen, como el Papa, dogma de fe en su "verdad" histórica cerrando el debate so pena de apertura de un proceso judicial. Temporalmente lo dejo en el tintero, ya que me quiero hacer eco de esta noticia.
Este y otros muchos casos son ejemplos de los obstáculos a los que se enfrentan los investigadores a la hora de abordar cuestiones acerca de la historia reciente, y posiblemente más tratándose de un siglo tan convulso como es el siglo XX.
Según el diario británico The Guardian, al celebérrimo historiador Eric Hobsbawm, le ha sido negada la consulta de su expediente en el MI5 -al servicio de Su Majestad- cuando el historiador lo solicitó, acogiéndose a la Ley de Protección de Datos en 2007, con objeto de hacer las correcciones pertinentes en su autobiografía publicada en 2002, Años Interesantes: Una Vida en el Siglo XX, donde repasa su vida, pasando por sus años de universitario izquierdista, su vinculación con la sociedad secreta "Los Apóstoles de Cambridge" o su militancia en el CPGB en el Reino Unido de la preguerra y posteriormente de la Guerra Fría que fueron motivos suficientes, en aquella época, para ser investigado por el servicio de espionaje interior británico.
Los servicios secretos tienen la obligación en virtud a la ley, de examinar las solicitudes de acceso a estos datos, pero la Ley de Libertad de Información no se aplica al MI5 y al MI6 de la misma manera que a otras bases de datos, debido a motivos, entre otros, de "seguridad nacional", aunque hayan sido liberados expedientes de personajes ya fallecidos como el de George Orwell. Posiblemente, determinados temas que hayan podido abrir heridas, es mejor no tocarlos hasta que la medicina del tiempo las haya cerrado, como indicó el historiador "La única razón que se me ocurre es que no quieren revelar quién me delató a las autoridades".
La respuesta que recibió Hobsbawm a su solicitud sería algo así como "Hemos llevado a cabo una búsqueda en los registros del Servicio de Seguridad y hemos determinado que el servicio no posee ningún dato personal a la que tienen derecho a acceder mediante la sección 7 de la ley. No debe concluir de nuestra respuesta que poseamos o no cualquier dato personal sobre usted"
Esto lleva a hacerse varias preguntas en el supuesto caso que el MI5 tenga datos del historiador -algo probable ya que como indicó Lord Lipsey, consejero especial del primer ministro James Callaghan durante los años setenta,"los servicios de espionaje estaba ansiosos por recabar información sobre los comunistas -entonces un partido que no representaba una amenaza para nadie- mientras obviaban a las sectas trotskistas que sí encarnaban una amenaza potencial para la seguridad nacional"-. En primer lugar ¿Cuán limitado está el trabajo de historiador al acceso de las fuentes de información? En este caso estamos ante la solicitud de Eric Hobsbawm, que no es ningún "mindungui". Personajes como Winston Churchill, Clement Attlee, Karl Popper o Sir Alec Guinness forman parte de la exclusiva Orden de Compañeros de Honor, Hobsbawm está entre ellas además de haber recibido otros reconocimientos académicos y extraacadémicos a lo largo de su carrera, pero hoy, su solicitud se le deniega por motivos de "seguridad nacional".
La siguiente pregunta que me suscita esta noticia sería ¿Cuán limitada es la transparencia, y más aún acerca de datos privados, que existe en un Estado que se define democrático? Paradójicamente la utilización de datos personales está a la orden del día, se comercializa con ellos legal, ilegal o alegalmente; cualquier empresa puede tenerte "fichado" en su base de datos para bombardearte con publicidad aunque desconozcas la fuente de la que lo extrajo, pero por otro lado, qué difícil es acceder a la información, por mucha legislación que exista, cuándo decides preguntar ¿qué sabe usted de mí -no de un tercero-? siempre existirá una argucia legal o un tortuoso camino lleno de trabas burocráticas que impedirán que consigamos una respuesta o la eliminación real de nuestros datos.
Otra pregunta que me hago es ¿Cuán vivo está todavía en los Estados democráticos capitalistas esa vigilancia, esa guardia permanente y encubierta heredera del macartismo ante cualquier mínima sospecha de subterfugio que sea susceptible en convertirse en una amenaza contra el orden establecido cuando la libertad y la democracia son máximas reivindicadas por el bicolor político gobernante? Es perfectamente comprensible que la investigación de una actividad terrorista o una trama delictiva de cualquier índole sea investigada en secreto con el fin de conseguir la máxima eficacia en las pesquisas, pero esto es distinto. Desconocemos hasta qué punto podemos estar observados por el ojo del Gran Hermano, incluso pensamos que eso es imposible ya que no hacemos nada malo pero la evidencia está, por ejemplo, en las calles en forma de cámaras que velan por nuestra seguridad. En este caso Hobsbawm solicita acceder a los datos supuestamente recopilados por el MI5, en otra época, en relación a la supuesta investigación llevada a cabo sobre sus actividades políticas aunque, citando sus palabras, "hasta donde alcanza mi conocimiento, nunca he estado implicado en ningún asunto que concierna a la seguridad del país", y esto suscita la última pregunta que voy a comentar ¿hasta qué punto sigue vivo el miedo a los fantasmas del pasado para que sean considerados hoy asuntos de seguridad nacional?
La noticia también es comentada en ABC, El País o La Bitácora de Hobsbawm.
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La crisis "NINJA" |
Como comentaba en mi post de regreso, han ocurrido muchos acontecimientos dignos de comentar y que se han quedado en el tintero. Uno de ellos, posiblemente el más general, haya sido la crisis económica que estamos sufriendo a nivel global.
Me gustaría comentar la naturaleza de esta crisis financiera y sus semejanzas con la crisis por antonomasia: la de 1929. Espero que no se quede en el tintero y que pueda abordar el tema en algún artículo.
De momento, os dejo con este vídeo. En él, Leopoldo Abadía, un ingeniero industrial de 75 años, docente retirado de política de empresa del IESE. Algunos lo llaman gurú de las finanzas, lo cierto es que explica de manera llana su interpretación del origen de la crisis financiera que estamos sufriendo actualmente, y que ha plasmado en su libro La Crisis Ninja y otros Misterios de la Economía Mundial, número 1 en ventas.
En resumen, una explicación clara y al alcance de todos que acerca a la mayoría a la comprensión del problema, lejos de las que estamos acostumbrados aquellos que somos profanos en esta materia, pero que nos afecta directamente.
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El mercantilismo según Jean-Baptiste Colbert |
Según este principio, es cierto que cada año sale de nuestro reino la cantidad de doce a dieciocho millones de libras en artículos considerados de primera necesidad para el consumo de los países extranjeros. Éstas son las minas de nuestro reino para cuya conservación hay que trabajar cuidadosamente.
Los holandeses y otros extranjeros hacen una guerra perpetua a estas minas y lo han hecho tan bien hasta el momento presente que esta suma debería entrar en el reino en metálico y producir en consecuencia una abundancia prodigiosa. Ellos nos lo devuelven en diversas mercancías, o en
manufacturas propias o en manufacturas que obtienen de otros países, de manera que entran en metálico en el reino anualmente sólo de cuatro a seis millones de libras.
Los medios de que se sirven son:
En flete de bajeles, de puerto a puerto 3 millones
En mercancías de las islas de los franceses 2 millones
En bellas telas que han excitado nuestra curiosidad, mercancías de las Indias, especias, sedas, etcétera 3 millones
En artículos del Norte y mercancías para la navegación 15 millones
... Su industria y nuestra poca inteligencia ha llegado a tal punto que, por medio de fabricantes y comisionarios de su nación que han podido establecer en todos los puertos del reino, haciéndose amos de todo el comercio, gracias a la navegación, han puesto precio a todas las mercancías que compran y que venden.
Según esta suposición es fácil concluir que cuanto más podamos reducir las ganancias de los holandeses que hacen a costa de los súbditos del rey y del consumo de sus mercancías, tanto más aumentaremos el dinero en metálico que debe entrar en el reino por medio de nuestros productos, y tanto más aumentaremos el poder, la grandeza y la abundancia del Estado.
Podemos sacar la misma consecuencia con respecto a las mercancías en depósito, es decir, las que podríamos tomar de las Indias Orientales y Occidentales para llevar al Norte, de donde transportaríamos las mercancías necesarias para la construcción de navíos, que es otra de las cosas imprescindibles para la grandeza y el poder del Estado.
Además de las ventajas que producirá la entrada de una mayor cantidad de dinero en metálico en el reino, cierto es que, gracias a las manufacturas, un millón de personas que languidecen en la ociosidad, ganarían su vida.
También es cierto que un número igualmente considerable se ganaría la vida en la navegación y en los puertos de mar.
Que la multiplicación casi hasta el infinito de los navíos multiplicaría en la misma proporción la grandeza y el poder del Estado.
Estos son, a mi entender, los fines en que debe aplicarse el Rey, su bondad y su amor hacia sus súbditos.
FUENTE
CLÉMENT, P. Lettres, instructions et mémoires de Colbert. París. vol. II. 1873. págs. 259 y 260
IMAGEN
[s.n.]. Jean-Baptiste Colbert (1619-1683). [s.l.]: Wikipedia, 2006 [Consulta: 22/02/2009] http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Jean-Baptiste_Colbert.jpg
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Preparando mi retorno |
Unos días faltan para que se cumplan seis meses de mi retirada temporal de la blogosfera. A medida que va pasando el tiempo voy sintiendo, cada vez más, la necesidad de asomarme de nuevo por esta ventana al mundo que tantas satisfacciones me ha dado y en el que me he sentido acogido por tantos amigos.
Muchas novedades han pasado en este tiempo, tanto temas novedosos acerca de la investigación histórica, como temas actuales relacionados con la política, la economía o la educación dignos de ser más que comentados.
Tras seis meses de reflexión y de cumplimiento inexcusable de las obligaciones; bien buscadas o bien encontradas; que mantienen ocupado casi la totalidad de mi tiempo, he decidido intentar volver a convertirme en un navegante activo y ofrecer, a través de este soporte, un medio de expresión y de debate acerca de los temas que me llaman la atención.
Si mi último post lo titulé "Muchas gracias", éste debería titularse de igual manera. Recientemente visité las estadísticas de visitas y observé que, aún abandonado a su suerte, este modesto espacio todavía cuenta con visitas de curiosos o lectores habituales que encuentran en él algo útil o simplemente entretenido (con ésto último estoy más que conforme). Con ello me siento en deuda y, mientras voy superando el bache más importante de mi vida, intentaré recuperar para tod@s este pequeño rincón en las pequeñas dosis que permita mi actividad.
De corazón, muchas gracias a tod@s de nuevo.
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Muchas Gracias |
Como habréis comprobado, hace mucho tiempo que no actualizo el blog. El motivo no es la falta de ilusión que gracias a vosotros a ido creciendo día a día.
De una manera u otra creo que merecéis una explicación a una ausencia tan prolongada de este maravilloso mundo de la blogosfera, y más grato todavía el ambiente de todos aquellos enamorados de la historia de entre los que cuento con un gran número de amigos que me han acompañado desde mis comienzos y que hacen de este rinconcito un entrañable refugio donde he sido acogido durante mi periplo como navegante activo en este gran mar que supone la red.
Ojalá mi ausencia fuera debida a otras causas y con ésto creo que justificaré la misma en un futuro.
Durante todo este tiempo he sido testigo directo de un auténtico drama que ha tenido un trágico final. Una gran pérdida que me ha dejado un hueco imposible de rellenar y que sólo el tiempo conseguirá disimular. Por este motivo he decidido poner una pausa indefinida a esta actividad que tantas satisfacciones me ha dado y retirarme temporalmente con el fin de reflexionar y retomarla cuando esté preparado.
Sin más sólo quisiera añadir que ésto no es un adiós definitivo sino un "hasta luego" que os mando con lágrimas en los ojos y, espero, poder aportar de nuevo mi granito de arena a este gran trabajo que estamos haciendo entre todos.
Recibid todos y todas un gran abrazo y mis mejores deseos para el futuro.
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Nuestras Lenguas Comunes |
Hace unos días publiqué el Manifiesto por una Lengua Común, presentado por Fernando Savater y Mario Vargas Llosa entre otros. Hoy, gracias a un comentarista -ya que debido a diversos motivos estoy algo alejado de mi actividad bloggera- voy a publicar la contrapartida a dicho manifiesto.
El Manifiesto en apoyo al plurilingüísmo, que lleva como nombre "Nuestras Lenguas Comunes", es una reacción al anterior.
Desde el momento que me hice eco del primer manifiesto, supe que esto iba a traer cola, pues en la España actual existen heridas abiertas que arrastran problemas de décadas, e incluso podríamos remontarnos más atrás.
Intelectuales como Álvarez Junco ya mostraron su opinión acerca de la controversia despertada por el manifiesto anteriormente a éste que citaré a continuación.
En un ejercicio de "clarividencia", pero sin trucos ni artes ocultas, quise ser observador de los acontecimientos de uno de esos "asuntos pendientes" que aqueja el país: los nacionalismos, que junto a otros rescoldos de lo relacionado con la guerra del 36 y su posterior etapa dictatorial, son, quizá, los ámbitos donde la polémica y la crispación están aseguradas.
Mi afán empírico, y siempre desde la máxima objetividad que me permite mi condición humana y como sujeto en relación directa con el objeto acerca de esta observación, me llevó a poner en práctica este experimento cuyo efecto a la causa fue tempranamente observable en forma de comentarios en el anterior post. A escala oficial, como le corresponde a los contestatarios del Manifiesto anteriormente publicado, sólamente le ha costado unos días a la parturienta reacción dar a luz tras salir de cuentas.
Este manifiesto que sigue a continuación arremete contra el anterior mostrando otros punto de vista distintos y existentes acerca del tema abordado.
Se observan diferencias sustanciales y analizables desde un punto de vista político y sociológico sobre las razones que llevan a los distintos grupos a exponer sus argumentos, como la aceptación de la Constitución de 1978 o su necesidad de revisión, las distintas interpretaciones del artículo 139.1 y la distinta sensibilización ante la defensa de las distintas lenguas nacionales sobre los distintos territorios.
Quepa ésto como simple prueba de una observación acerca de uno de estos asuntos, que considero de difícil solución en España, y sobre un tema como es el de los nacionalismos -que está en directa relación- que considero uno de los esenciales para entender la situación actual del país.
A continuación el Manifiesto:
Asistimos en estos días a una nueva oleada de nacionalismo lingüístico español de la que el principal botón de muestra es el Manifiesto por la lengua común que ha promovido una veintena de intelectuales de prestigio. El texto en cuestión se asienta en certezas que nacen de aquello que, al parecer, no puede someterse a discusión, como ocurre, por lo demás, en muchos ámbitos de la vida de un Estado que presume de su condición democrática. En las disputas correspondientes adquiere singular relieve la Constitución de 1978, producto de un pacto en el que, en ámbitos sensibles como éste, se impusieron normas sin recabar la opinión de los afectados. Aun en el caso de que aceptásemos la condición inequívocamente democrática del referendo constitucional de aquel año, habría que preguntarse si tres decenios después no es legítimo reclamar, en sentido bien diferente del que invocan los promotores del manifiesto mencionado, una revisión de las normas entonces instituidas. Las cosas como fueren, es significativo que la nueva oleada de nacionalismo lingüístico español prefiera esconder que las reglas que hace suyas no son precisamente neutras.
Llama poderosamente la atención que las mismas personas que afirman con particular insistencia y frente a toda evidencia, tal y como lo revelan las leyes que afectan entre nosotros a las lenguas que los derechos no acompañan ni a éstas ni a los territorios, sino a las personas, no aprecien problema alguno en el enunciado que se ha convertido en guía principal del Manifiesto por la lengua común: el de que, mientras todos los ciudadanos españoles están obligados a conocer el castellano esto no es, al parecer, una imposición, sino un hecho cuya consistencia, sin más, se supone, los hablantes de otras lenguas disfrutan, sin más, del derecho a emplear estas últimas. Si sobran las razones para concluir que semejante enunciación contradice palmariamente lo que afirma el artículo 139.1 de la Constitución en vigor Todos los españoles tienen los mismos derechos y obligaciones en cualquier parte del territorio del Estado,más inquietante es que en la España de hoy se dé por demostrada, al parecer hasta el final de los tiempos, la adhesión popular a reglas como la invocada, en un escenario en el que se hace valer una oposición cerril al despliegue de mecanismos que permitan conocer si la ciudadanía acata esas reglas o, por el contrario, las repudia.
Para el nacionalismo lingüístico español la lengua castellana es superior, cómoda, fácil y útil, virtudes todas ellas que son siempre el producto de circunstancias naturales, nunca de la imposición y la represión. Las lenguas de los demás son, por el contrario, molestas, arcaicas, antieconómicas y francamente prescindibles. Al tiempo que la defensa del castellano se ajusta por definición a un impulso democrático, la de las restantes lenguas responde cabe entender a espurios y cavernarios intereses marcados por esa felonía que identifica el Manifiesto por la lengua común; si en las segundas se revelan por doquier los espasmos negativos de los nacionalismos, por detrás de la primera no habría, en cambio, nacionalismo alguno.
La estrategia principal no nos engañemos apunta a ratificar la situación de incómoda marginación y minoría de las lenguas no castellanas, y a hacerlo de la mano de medidas que tienen un cariz visiblemente asimétrico. Baste como botón de muestra el recordatorio de que los firmantes del manifiesto que nos ocupa entienden que, aun siendo recomendable que en las comunidades calificadas de bilingües la rotulación de edificios y vías públicas se registre en las dos lenguas, en modo alguno podrá realizarse en exclusiva en la lengua propia del país en cuestión, sin que,por omisión, y cabe entender, se rechace la posibilidad de que la rotulación se produzca únicamente en castellano.
El idioma y la fuerza
A los ojos de los nacionalistas lingüísticos españoles, la lengua común no se impone por la fuerza tal horizonte es ontológicamente inimaginable,frente a lo que ocurre, al parecer, con las lenguas no castellanas. Mientras se rechazan determinadas políticas alentadas por los gobiernos autonómicos que se limitan a reclamar para las lenguas respectivas las mismas prerrogativas de las que disfruta el castellano en Madrid, en Sevilla o en Valladolid, se prefiere olvidar cómo, en el pasado y en el presente, medidas aplicadas a menudo con saña y violencia han beneficiado de siempre al castellano y explican, siquiera parcialmente, su condición de visible preeminencia contemporánea. Mientras se manipulan y magnifican, en suma, los problemas que los castellanohablantes puedan encontrar en algunos lugares, se esquiva toda consideración en lo relativo a la delicada situación en la que se encuentran el catalán, el gallego y el vasco, y ello sobre la base de la increíble afirmación de que los objetivos de dignificación de esas lenguas ya han sido, al parecer, satisfechos.
No consta que los nacionalistas lingüísticos españoles, de siempre interesados en defender en exclusiva su lengua, se hayan pronunciado en momento alguno en favor de los legítimos derechos de los hablantes de las lenguas no castellanas. Que en los hechos el principio de libre elección lingüística en el sistema educativo sólo se postula para los castellanohablantes lo certifica la ausencia, dramática, de toda consideración en lo que atañe a ese principio aplicado, por ejemplo, en las personas de los hablantes de catalán, gallego y vasco que residen fuera de los territorios en los que las lenguas correspondientes son oficiales. Al cabo parece obligado concluir que esas lenguas no son percibidas como propias, circunstancia que da al traste, de paso, con cualquier proyecto creíble de bilingüismo: llamativo es que, mientras los nacionalistas lingüísticos españoles se desenvuelven orgullosamente como monolingües en castellano, se rechaza que los hablantes de catalán, gallego y vasco puedan comportarse como monolingües en las lenguas respectivas. Lo que en los hechos se reivindica un monolingüismo de facto es percibido en cambio como una afrenta cuando se sobreentiende que es la apuesta de los gobernantes de las comunidades autónomas que disponen de lenguas propias.
Una curiosa defensa
El Manifiesto por la lengua común configura, en fin, una curiosa defensa de una lengua que pareciera no tener a su disposición ningún tipo de apoyo. Para certificar lo contrario ahí están la maquinaria del Estado, el sistema educativo, un sinfín de rancias instituciones, el grueso de los medios de comunicación, buena parte de la jerarquía de la Iglesia católica, el respaldo de intelectuales de prestigio y, en fin, las propias fuerzas armadas. Por si poco fuere, y a tono con los tiempos, el manifiesto que nos interesa recaba para sus promotores la doble condición de luchadores por los derechos humanos y de defensores de los desheredados. Pena es que, por muchos esfuerzos que se hagan, el texto no acierte a ocultar la defensa obscena de privilegios tan impuestos como asentados, y la ritual demonización, también a tono con los tiempos, de quienes disienten, paradójicamente tildados, a menudo, de fascistas y totalitarios. Que semejante campaña sea atizada, en suma, desde medios de comunicación y cenáculos de la derecha más montaraz dice mucho de su sentido más profundo.
Firmantes:
Carlos Fernández Liria
profesor de Filosofía UCM
Montserrat Galcerán
catedrática de Filosofía, UCM
Pedro Ibarra
catedrático de Ciencias Políticas, UPV
Juan Carlos Moreno Cabrera
catedrático de Lingüística, UAM
Arcadi Oliveres
profesor de Ciencias Políticas, UAB
Jaime Pastor
profesor de Ciencias Políticas, UNED
Carlos Taibo
profesor de Ciencias Políticas, UAM
FUENTE
VV.AA. Nuestras Lenguas Comunes [en línea]. [s.l.]: Público, 2008 [Consulta:20/04/2008] http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=460949173146580016&postID=2200054265264033532
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Conquista el mundo a pedradas |
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Carta de Fernando VII anunciando su regreso a España |
Me ha sido sumamente grato el contenido de la carta que me ha escrito la Regencia con fecha de 28 de enero, remitida por D. José de Palafox: por ella he visto cuánto anhela la Nación mi regreso; no menos lo deseo Yo para dedicar mis desvelos desde mi llegada al territorio español a hacer la felicidad de mis amados vasallos, que por tantos títulos se han hecho acreedores a ella.
Tengo la satisfacción de anunciar a la Regencia que dicho regreso se verificará pronto, pues es mi ánimo salir de aquí el domingo dia 13 del corriente, con dirección a entrar por Cataluña; y en consecuencia la regencia tomará las medidas que juzgue necesarias, después de haber oído sobre todo lo que puede hacer relación a mi viaje al dador de esta el mariscal de campo Don José de Zayas.
En cuanto al restablecimiento de las Cortes, de que me habla la Regencia, como a todo lo que puede haberse hecho durante mi ausencia que sea útil al reino, siempre merecerá mi aprobación, como conforme a mis reales intenciones.
En Valençay a 19 de Marzo de 1814.
Firmado. Fernando.
A la Regencia de España.
FUENTE
FERNANDO VIII. Carta de Ferran VII anunciant el seu retorn al país. 10 de març de 1814. Madrid: Gaceta Extraordinadia de la Regencia, 1814
Disponible en: http://www.xtec.es/~jrovira6/frances1/france15.htm
IMAGEN
GOYA, Francisco de. Fernando VII. Madrid, 1814.
Disponible en: http://www.legadoandalusi.es/legado/contenido/rutas/obras/951.htm
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Manifiesto por una Lengua Común |
El mes pasado se presentó en el Ateneo de Madrid una propuesta con el fin de llevarla ante el Parlamento encabezada por intelectuales de la talla de Fernando Savater y Mario Vargas Llosa.
La iniciativa consiste en la petición de aplicación de medidas gubernamentales con el fin de proteger el castellano en todo el territorio español.
España es un país multicultural donde coexisten distintas realidades culturales, nacionalidades y lenguas que hacen de España un país culturalmente rico.
Estas lenguas están reconocidas como co-oficiales junto al castellano y protegidas por la Constitución Española de 1978.
Lo que el manifiesto reclama es que la aplicación del artículo 3 de la Constitución vigente está siendo tratada mediante una libre interpretación según los intereses de distintos territorios teniendo, el mencionado artículo constitucional, una aplicación "asimétrica" en determinados territorios en favor de las otras lenguas co-oficiales y en detrimento del castellano.
Siguiendo la estela de otras bitácoras amigas como Historias de la Historia o Vanity Fea, publico el Manifiesto y, si estáis de acuerdo, podéis aportar vuestra firma desde El Mundo o UPyD.
Desde hace algunos años hay crecientes razones para preocuparse en nuestro país por la situación institucional de la lengua castellana, la única lengua juntamente oficial y común de todos los ciudadanos españoles. Desde luego, no se trata de una desazón meramente cultural -nuestro idioma goza de una pujanza envidiable y creciente en el mundo entero, sólo superada por el chino y el inglés- sino de una inquietud estrictamente política: se refiere a su papel como lengua principal de comunicación democrática en este país, así como de los derechos educativos y cívicos de quienes la tienen como lengua materna o la eligen con todo derecho como vehículo preferente de expresión, comprensión y comunicación.
Como punto de partida, establezcamos una serie de premisas:
1. Todas las lenguas oficiales en el Estado son igualmente españolas y merecedoras de protección institucional como patrimonio compartido, pero sólo una de ellas es común a todos, oficial en todo el territorio nacional y por tanto sólo una de ellas -el castellano- goza del deber constitucional de ser conocida y de la presunción consecuente de que todos la conocen. Es decir, hay una asimetría entre las lenguas españolas oficiales, lo cual no implica injusticia (?) de ningún tipo porque en España hay diversas realidades culturales pero sólo una de ellas es universalmente oficial en nuestro Estado democrático. Y contar con una lengua política común es una enorme riqueza para la democracia, aún más si se trata de una lengua de tanto arraigo histórico en todo el país y de tanta vigencia en el mundo entero como el castellano.
2. Son los ciudadanos quienes tienen derechos lingüísticos, no los territorios ni mucho menos las lenguas mismas. O sea: los ciudadanos que hablan cualquiera de las lenguas cooficiales tienen derecho a recibir educación y ser atendidos por la administración en ella, pero las lenguas no tienen el derecho de conseguir coactivamente hablantes ni a imponerse como prioritarias en educación, información, rotulación, instituciones, etc... en detrimento del castellano (y mucho menos se puede llamar a semejante atropello «normalización lingüística»).
3. En las comunidades bilingües es un deseo encomiable aspirar a que todos los ciudadanos lleguen a conocer bien la lengua cooficial, junto a la obligación de conocer la común del país (que también es la común dentro de esa comunidad, no lo olvidemos). Pero tal aspiración puede ser solamente estimulada, no impuesta. Es lógico suponer que siempre habrá muchos ciudadanos que prefieran desarrollar su vida cotidiana y profesional en castellano, conociendo sólo de la lengua autonómica lo suficiente para convivir cortésmente con los demás y disfrutar en lo posible de las manifestaciones culturales en ella. Que ciertas autoridades autonómicas anhelen como ideal lograr un máximo techo competencial bilingüe no justifica decretar la lengua autonómica como vehículo exclusivo ni primordial de educación o de relaciones con la Administración pública. Conviene recordar que este tipo de imposiciones abusivas daña especialmente las posibilidades laborales o sociales de los más desfavorecidos, recortando sus alternativas y su movilidad.
4. Ciertamente, el artículo tercero, apartado 3, de la Constitución establece que «las distintas modalidades lingüísticas de España son un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección». Nada cabe objetar a esta disposición tan generosa como justa, proclamada para acabar con las prohibiciones y restricciones que padecían esas lenguas. Cumplido sobradamente hoy tal objetivo, sería un fraude constitucional y una auténtica felonía utilizar tal artículo para justificar la discriminación, marginación o minusvaloración de los ciudadanos monolingües en castellano en alguna de las formas antes indicadas.
Por consiguiente los abajo firmantes solicitamos del Parlamento español una normativa legal del rango adecuado (que en su caso puede exigir una modificación constitucional y de algunos estatutos autonómicos) para fijar inequívocamente los siguientes puntos:
1. La lengua castellana es COMUN Y OFICIAL a todo el territorio nacional, siendo la única cuya comprensión puede serle supuesta a cualquier efecto a todos los ciudadanos españoles.
2. Todos los ciudadanos que lo deseen tienen DERECHO A SER EDUCADOS en lengua castellana, sea cual fuere su lengua materna. Las lenguas cooficiales autonómicas deben figurar en los planes de estudio de sus respectivas comunidades en diversos grados de oferta, pero nunca como lengua vehicular exclusiva. En cualquier caso, siempre debe quedar garantizado a todos los alumnos el conocimiento final de la lengua común.
3. En las autonomías bilingües, cualquier ciudadano español tiene derecho a ser ATENDIDO INSTITUCIONALMENTE EN LAS DOS LENGUAS OFICIALES. Lo cual implica que en los centros oficiales habrá siempre personal capacitado para ello, no que todo funcionario deba tener tal capacitación. En locales y negocios públicos no oficiales, la relación con la clientela en una o ambas lenguas será discrecional.
4. LA ROTULACION DE LOS EDIFICIOS OFICIALES Y DE LAS VIAS PUBLICAS, las comunicaciones administrativas, la información a la ciudadanía, etc... en dichas comunidades (o en sus zonas calificadas de bilingües) es recomendable que sean bilingües pero en todo caso nunca podrán expresarse únicamente en la lengua autonómica.
5. LOS REPRESENTANTES POLITICOS, tanto de la administración central como de las autonómicas, utilizarán habitualmente en sus funciones institucionales de alcance estatal la lengua castellana lo mismo dentro de España que en el extranjero, salvo en determinadas ocasiones características. En los parlamentos autonómicos bilingües podrán emplear indistintamente, como es natural, cualquiera de las dos lenguas oficiales.
Firmado por Mario Vargas Llosa, José Antonio Marina, Aurelio Arteta, Félix de Azúa, Albert Boadella, Carlos Castilla del Pino, Luis Alberto de Cuenca, Arcadi Espada, Alberto González Troyano, Antonio Lastra, Carmen Iglesias, Carlos Martínez Gorriarán, José Luis Pardo, Alvaro Pombo, Ramón Rodríguez, José Mª Ruiz Soroa, Fernando Savater y Fernando Sosa Wagner.
FUENTE
[s.n.]. Manifiesto por una Lengua Común [en línea]. [Madrid]: El País, 2008 [Consulta: 03/07/08] http://www.elpais.com/articulo/espana/Manifiesto/lengua/comun/elpepuesp/20080623elpepunac_29/Tes
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"La Corporación" (2003) |
A lo largo de la Historia, las sociedad ha sido regida por una serie de instituciones: la Iglesia, las monarquías... Estas instituciones han tenido el poder de marcar las pautas de convivencia siendo intérpretes incluso de los valores morales.
Hoy en día la institución hegemónica y por la que se rige la era del capital es la corporación.
Este interesante documental titulado: La Corporación, nos muestra la evolución de lo que hoy son gigantes que dictan las normas a través del control creciente sobre los medios que tienen a su alcance.
Temas como el de la explotación, la deslocalización, los atentados contra el medio ambiente y los Derechos Humanos por parte de estos grandes monstruos impersonales cuya maquiaveliana doctrina les hace capaces de todo con tal de conseguir el máximo beneficio.
La corporación es definida en el documental como un grupo de personas en busca de un objetivo común: la maximización del beneficio. Aún estando formado por personas, el resultado es un producto deshumanizado y deshumanizador pero visto por la ley como una "persona" jurídica.
Es interesante el análisis psicológico que realizan de esta "persona" de artificio basándose en evidencias tangibles que ofrecen un diagnóstico de psicopatía.
Se muestra la empresa como un monstruo de Frankenstein deshumanizado y con una capacidad de extender sus redes para crecer sin un límite claro. Su influencia se extiende desde la política a las mismas conciencias por medio de sus recursos de relaciones públicas y márketing viral en un escenario hobbesiano de total competencia donde no existe moral que obstaculice sus objetivos.
Constructos apátridas, amorales y depredadores con los que tenemos que compartir expuestos y subordinados los recursos limitados de un planeta que están codificados en valores económicos.
Artículos relacionados
La Globalización
(Ver documentales, sección Globalización)
FUENTE
ACHBAR, Mark y ABBOTT, Jennifer. La Corporación [en línea]. [Canadá]: TVO Rudy Buttignol, 2003 [Consulta: 03/07/08] http://video.google.es/videoplay?docid=-9007907615315517199&q=globalizacion&ei=HQ9YSNbsHIvg2AKZwJ39Dg&hl=es
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E. Carbonell: "El azar nos ha hecho homínidos y la lógica nos ha de hacer humanos" |
Eudald Carbonell -acá su blog- es codirector del Equipo de Investigación de Atapuerca, el yacimiento recién presentado con el 3COOR Data Base, y que forma parte de un acuerdo entre el Instituto Ibermática de Innovación (i3B) y el Equipo de Investigación de Atapuerca (EIA).
En el municipio burgalés, Carbonell, puso el “corolario” a la presentación con un discurso, que bien se pudiera definir como distópico o catastrofista pero, que extrae como observación de las lecciones del pasado. Según opina el arqueólogo, “el pasado no sirve para nada si no contribuye a elaborar los conceptos del futuro”.
En su intervención, auguró un "colapso" en 30 años, con la previsible muerte de entre mil y 1.500 millones de personas a lo largo de dos décadas, desencadenado por la incapacidad del hombre para socializar con valores la tecnología.
“La crisis que nos viene encima será tremenda, será un cuello de botella importantísimo. La revolución industrial nos costó 200 millones de especímenes (90 en las guerras mundiales y 100 inducidos por las enfermedades y el hambre). La científica-técnica nos costará entre 1.000 y 1.500 millones”, indicó el arqueólogo.
Carbonell planteó que "el azar nos ha hecho homínidos y la lógica nos ha de hacer humanos", con lo que la supervivencia en un planeta que “ya no es sostenible” y donde “no sabemos hacia dónde vamos, qué le pasa al planeta, qué vamos a hacer con él ni con nosotros mismos. No nos aclaramos porque tenemos una dicotomía entre nuestro cerebro primate y nuestra tecnología humana y por eso nos va a caer el planeta encima”, pasa por la “evolución responsable, que servirá a nuestros descendientes para no cometer los tremendos errores que nos llevan a este colapso”, en un momento en que los conceptos de crecimiento y desarrollo sostenible ya no sirven.
Para Carbonell, “las corporaciones tienen que entender que hacer negocio no es hacer dinero, sino preservar la especie en el planeta, desarrollar la conciencia crítica, integrar la diversidad y socializar la ciencia y la tecnología”. Debemos hacer una “autocrítica de la especie”.
FUENTES
EFE. El arqueólogo Carbonell dice que la revolución tecnológica provocará 1.500 millones de muertos [en línea]. [Atapuerca]: La Vanguardia, 2008. [Consulta: 28/06/2008] http://www.lavanguardia.es/lv24h/20080627/53490420626.html
U.M. Eudald Carbonell: «Nuestra especie colapsará este siglo» [en línea]. [s.l.]: Diario Vasco, 2008 [Consulta: 28/06/2008] http://www.diariovasco.com/20080628/cultura/eudald-carbonell-nuestra-especie-20080628.html
IMAGEN
CARBONELL, Eudald. Eudald [en línea]. El bloc d´Eudald Carbonell, 2007 [Consulta: 28/06/2008]http://blocs.tinet.cat/blog/resource/259/personal/eudald.jpg
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J.L. Corral: "Es hora de que la Historia la escriban los verdaderos historiadores, hora de que salgamos a la calle" |
A continuación publico una entrevista concedida por José Luis Corral, profesor de mi facultad y superventas como novelista histórico con títulos como: Numancia, El Cid, El Salón Dorado...
La entrevista gira en torno a su última obra: Una Historia de España.
Comenta "su" Historia de España con una visión personal. En la entrevista opina sobre los nacionalismos hispanos y la manipulación histórica por parte de los llamados "revisionistas".
A continuación la entrevista:
Titula su obra Una historia de España. ¿Tantas hay?
Es una interpretación de la historia de España muy personal, por eso es una, porque es la mía. Y aunque todos podemos tener una visión propia por ideología, mis interpretaciones están documentadas pues me baso en los hechos; escribo mi perspectiva de la historia desde la honestidad. En realidad es un título reivindicativo, combativo, crítico.
¿Contra qué o contra quién?
Precisamente contra una serie de manipuladores que se cree en posesión de la verdad histórica y la utiliza falseándola para justificar el presente. Hablo de gente como Jiménez Losantos, César Vidal o Pío Moa que tratan de convencer a la gente de que España es ahora una unidad porque siempre lo fue. Y eso no es así. Y también va contra los ultranacionalistas. En cuanto a la reivindicación es la que hago de mi profesión. Es hora de que la Historia la escriban los verdaderos historiadores, hora de que salgamos a la calle y no dejemos que usurpen esa labor estos falsarios.
¿Cuáles son los tópicos que más daño han hecho a la verdad histórica?
Uno de ellos el que comentaba antes, hacer creer que España ha existido desde siempre, cuando, por ejemplo la España romana no existió. Existían una serie de territorios diferentes en la península que los romanos llamaban Hispania. En la época musulmana hubo distintos entes territoriales que además fueron cambiando a lo largo de los siglos y cada uno era un reino distinto. Por eso, un tópico falso, por ejemplo, es que los Reyes Católicos unificaron el territorio y dieron origen a la nación española. No es cierto. Es patente que al morir Isabel, Fernando deja de ser rey de Castilla y regresa a Aragón, donde vuelve a casarse con Germana de Foix. Tuvieron un hijo que solo vivió un mes. Si hubiese vivido, ese hijo hubiese sido rey de Aragón y en Castilla, si todo hubiese ido normal, hubiese reinado Juana la Loca y hoy serían estados diferentes.
Los nacionalistas también tienen su propia visión de la historia y, por cierto, aprovechan esta realidad de que la unidad de España no es tan antigua como otros quieren hacer creer para justificar sus posturas.
Sí, es cierto y también es una manipulación. Los ultranacionalistas también tratan de mostrar que Cataluña, el País Vasco o el mismo Aragón (que también aquí los hay) han sido siempre una nación, cuando, por ejemplo, Lérida en 1147 era una provincia musulmana. O Tortosa. Me parece estupendo que alguien piense en el separatismo, pero que no utilice y deforme la historia para argumentarlo. Tanto el nacionalismo españolista como el RH de los vascos son tonterías sublimes.
¿Es la política, por tanto, la que define un estado más que otro tipo de aspectos como, por ejemplo, culturales o étnicos?
Desde luego, como queda claro en el ejemplo de los Reyes Católicos, los avatares políticos tienen mucho que ver con la definición territorial de un pueblo. En este sentido, otro ejemplo que también trato de combatir es esa identificación entre España, nación y cristianismo. A Abderramán III se le tiene por un okupa, mientras se ensalza como rey de España a Recaredo, cuando sin duda el primero, aunque de religión musulmana, era mucho más hispano que el segundo. Es de nuevo una falsificación histórica para justificar el presente.
De todas las formas, la historia siempre la han escrito los vencedores, o mejor, siempre ha habido quien ha escrito la historia al dictado de los vencedores o de una idea política determinada.
Sí, claro, desde la Edad Media hasta hoy. Como las personas que hablábamos al principio que tergiversan la historia en aras de una ideología determinada. Van de salvapatrias que sin embargo acaban hundiéndola, causando unos retrasos terribles porque escriben por el interés de una clase política y para unas personas que quieren leer precisamente eso. Así se ha fomentado durante todas las épocas la ignorancia del pueblo, porque al poder así le ha interesado.
¿Y tan difícil es contar simplemente lo que ha pasado y asumirlo?
Es la única forma. Yo he querido acercar la historia a todo el mundo y explicar que para entender lo que somos hoy como Estado hay que entender nuestra historia con libertad y honestidad. Por eso critico el miedo a contar la verdad, como pasó por ejemplo en la Transición con el rey, que nunca juró la Constitución, sino que se limitó a sancionarla. Había jurado los Principios Generales del Movimiento y si hubiese jurado después la Constitución hubiese sido un rey perjuro. Es curioso que el Jefe del Estado no haya jurado la Constitución que lo legitima como tal. Pero eso no se suele contar.
FUENTE
GARZA AGUERRI. José Luis Corral: "Hay que acabar con los manipuladores de la Historia" [en línea]. [Zaragoza]: El Periódico de Aragón, 2008 [Consulta: 23/06/2008] http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/noticia.asp?pkid=419465
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[s.n.]. José Luis Corral [en línea]. [s.l.]: El País, 2007 [Consulta: 24/06/2008] http://www.elpais.com/fotografia/cultura/Jose/Luis/Corral/elpfotint/20070113elpepicul_3/Ies/