La horca. Condena de Sadam Hussein

El sábado 30 de diciembre de 2006 fue ejecutada la sentencia del gobierno iraquí contra Sadam Hussein a morir colgado por el cuello. La opinión internacional, a excepción de los EEUU (según la prensa) condena esta decisión, y se ha presentado un recurso a la ONU. Al parecer, la ejecución no emitida, fue grabada con un teléfono móvil por uno de los asistentes suscitando la polémica, ahora ya circula por la red, mientras en EEUU ya estan "sacando tajada" del acontecimiento.
Teniendo presente el polémico suceso aprovecho para publicar una breve artículo sobre la historia de la horca como medio de ajusticiamiento:
Hasta el siglo pasado la horca, fue el método de ejecución más usado prácticamente en todo el mundo; principalmente durante la Segunda Guerra Mundial, sin embargo, antiguos textos indican que fue la Edad Media la etapa más oscura en la historia de la suspensión de cuello.
La forma de este antiguo instrumento ha variado de país a país pero su macabra función siempre ha sido la misma; acabar con la vida de una persona colgando de una cuerda.
Se desconoce quién inventó la horca como sistema de punición judicial, sin embargo textos antiguos y grabados indican que fue durante la Edad Media cuando se usó por primera vez. A principio de la Edad Media las horcas eran utilizadas por la Santa Inquisición para castigar a los condenados de pena capital. Pero desde antes de esa época, tales instrumentos eran signos del poder y la justicia del amo. La jerarquía y extensión de los feudos eran determinadas por la cantidad de horcas que había alrededor, y de cada una pendía siempre un hombre.
"Para los desgraciados se hizo la horca". Este refrán era la reflexión coloquial que le recordaba a los pobres que ante cualquier falta estaban condenados a morir suspendidos de una cuerda.
España fue célebre por sus frecuentes ahorcamientos ante la menor provocación. Era aplicada a los villanos, pues los malhechores menores merecían morir decapitados. Esta repugnante manera de morir fue sustituida por la del garrote, en el año de 1812.
A pesar de su prohibición oficial, este suplicio se seguía practicando al menor descuido. El 9 de julio de 1820 se volvió a determinar la prohibición absoluta de la pena, sin embargo la reutilizaron para darle muerte a Rafael del Riego, un diputado y general que promovió la revolución de 1820, y que fue ahorcado en Madrid el 7 de noviembre de 1823.
Fernando VII, por cédula real fechada el 28 de abril de 1828, nuevamente volvió a prohibirla estrictamente. En Francia, durante el reinado de Luis IX, y mediante el código llamado Establecimiento de San Luis, se fijó la pena de muerte en la horca para todo aquel que robara el caballo a su señor y para quien fuera sorprendido robando por tercera vez. La horca fue suspendida en Francia el 21 de enero de 1790; se le sustituyó por la guillotina, por la cual pasaron miles de ciudadanos franceses durante décadas y décadas.
En otros paises, por ejemplo, en Alemania, el código penal de Carlos V condenaba a ser ahorcado a todo soldado desertor y a quienes robaran valiéndose de la amenaza o el asalto. De igual modo merecían esta pena quienes robasen a las iglesias (objetos religiosos, vasos o copas sagradas), así como también al ladrón común que reincidía por tercera ocasión. Además fue usada por los nazis en la Segunda Guerra Mundial como método de ejecución para aniquilar a cientos de judíos.
En Inglaterra no se conocía pena más dolorosa que ésta, para hombres y mujeres, sin importar el nivel social. Algunas ocasiones, quien sabía leer, escribir y tenía cierta cultura, ésta le servía para salvar la vida, porque prevalecía un criterio judicial de que a mayor ignorancia mayor culpa.
En Italia estaba reservada para los asesinos. Entre el pueblo judío la horca era ideal para los blasfemos idólatras y, en algunas ocasiones, luego de ahorcarlos los colgaban de una cruz.
En Turquía se usaba que el condenado un verdugo lo jalara de una cuerda hasta subirlo 20 centímetros y amarrar la cuerda a un poste de apoyo. Curiosamente al reo no se le ataban las manos, así podía usar los brazos para tratar evitar el terrible fin, hasta que los calambres y el cansancio lo vencían.
Aún en nuestros días la pena de muerte por medio de la horca está vigente, a pesar de los incuestionables avances de la ciencia, la tecnología y la vida social del ser humano, por ejemplo en algunos remotos lugares de EEUU, Austria, Bulgaria, Gran Bretaña, Mónaco y Montenegro, entre otros países de los que se llaman "civilizados".

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