El pasado 25 de marzo se puso fin a la ocupación del edificio Interfacultades de la Universidad de Zaragoza.
Tras 108 días de encierro en protesta contra la implantación del Plan Bolonia y reivindicando un diálogo digno con el rectorado, mis compañeros de la Universidad de Zaragoza, decidieron ocupar el rectorado por la mañana para conseguir de una vez el reclamado diálogo.
Tras unas horas de tensión ante una posible respuesta represiva por parte del rectorado, se ha conseguido de manera pacífica una serie de compromisos que dan pie al fin de la ocupación.
Según mis fuentes, Manuel López, rector de la Universidad de Zaragoza, se compromete a condenar las medidas represivas contra los estudiantes acontecidas en Barcelona públicamente, llevar a cabo un referéndum acerca de la aceptación de los estudiantes ante dicha reforma, la aceptación a participar en un debate público en el que se discutirá sobre el plan, y la promoción de reformas, tanto de oferta de plazas como de precio del máster del profesorado, entre otros.
A día de hoy, ACPU, todavía no ha publicado una información detallada sobre la negociación. Lo importante es que, aunque haya tenido que ser a través de estos medios, se ha conseguido una aproximación al diálogo.
Unos compromisos que quizá se queden en "agua de borrajas", según los más escépticos, pero unos compromisos al fin y al cabo. Las próximas fechas nos dirán el verdadero resultado de tales negociaciones.
Es el fín del encierro en Zaragoza, pero no el fin de la oposición.
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Fin de la ocupación de Interfacultades |
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La Cincomarzada en Zaragoza. Una celebración mal conocida. |
Hoy día 5 de marzo, se celebra en Zaragoza la festividad de la Cincomarzada. Desde que tengo uso de razón esta festividad ha servido de motivo de encuentro de los zaragozanos, en el parque del Tío Jorge, para pasar una jornada al aire libre en un ambiente festivo en el que se dan cita las peñas, partidos, sindicatos y asociaciones de diversos tipos y cualquier vecino que quisiera pasar este día en un "ambiente campestre".
Entre los que se dan cita abundan las organizaciones de índole contraria a la dictadura
franquista y, en especial, cientos de jóvenes que celebran eufóricamente su
propio homenaje etílico a la cincomarzada. Ahora bién, si nos ponemos en la piel de cualquier foráneo -respecto a la ciudad- o incluso, de la gran mayoría de los zaragozanos allí presentes, me atrevería
a decir con escaso riesgo a equivocarme, que pocos saben exactamente lo que allí se celebra.
La jornada del 5 de Marzo en Zaragoza, ha perdido su original significado. Posiblemente esto sucedió durante los casi 40 años de dictadura que sufrió España -pero podríamos retrasar su progresivo olvido a etapas anteriores como expondré más adelante-. En esta etapa de la historia, los zaragozanos vieron suspendida esta celebración que se llevaba dando cita desde 1838. Es de suponer que el general Franco suspendió el festejo para no herir los sentimientos del apoyo que tuvo en el Requeté, durante la mayor parte de la dictadura. Renombró la calle 5 de Marzo por Requeté Aragonés.
Tras el fín del régimen franquista, Ramón Saínz de Baranda -alcalde de Zaragoza entre 1979 y 1986- recuperó para los zaragozanos el nombre de la calle 5 de Marzo en 1979 y esta festividad en 1981, pero ya habiendo perdido su motivo original. Se celebró más -y se sigue celebrando en los años siguientes- la libertad respecto al yugo franquista. Proliferarán los símbolos prohibidos durante el franquismo ondeando la Tricolor, enseñas cenetistas, comunistas o estreladas aragonesas en un ambiente de jolgorio amenizado por las charangas y los peñistas.
Estos aditivos a la fiesta de la cincomarzada, maquillan el verdadero origen de la celebración.
El original motivo de la celebración, para nada hay que identificarlo con símbolos internacionalistas, ni siquiera aragonesistas, la cincomarzada es una celebración patriótica y llegando más lejos, localista, reduciéndose a la propia ciudad.Lo que se celebra fue el siguiente suceso:
En la madrugada entre el 4 y el 5 de marzo de 1838 -en el contexto de la I Guerra Carlista- las tropas carlistas del general Cabañero compuestas de unos 2.800 infantes y 300 efectivos de caballería, sobrepasaron la muralla que protegía Zaragoza y se establecieron en el barrio cercano a la Puerta del Carmen. El ansia carlista por la consecución de una capital fuerte, sería probablemente el empujón que llevaría a Cabañero a tan arriesgada empresa a estas alturas de la guerra, ya que ante la resistencia de las ciudades fieles a la regente, en las zonas de influencia carlista, sólamente habían tenido la posibilidad de establecer las capitales en zonas rurales: Estella, en la zona vasco-navarra y Morella, en el Maestrazgo. La conquista de Zaragoza constituiría un hecho que podría cambiar el curso de la guerra ante la po
sición estratégica que ofrecía la ciudad.
Las tropas fieles al pretendiente establecieron su base en la parroquia de San Pablo planeando las próximas operaciones para la toma de la ciudad. Pero rápidamente se vieron sorprendidas por la reacción de los zaragozanos, que unidos a la Milicia Nacional y a las tropas regulares formaron un numeroso conglomerado popular y militar que, en desigual batalla y con haciendo uso de tácticas guerrilleras, lograron expulsar a los efectivos carlistas establecidos en la capital aragonesa. Suponiendo un triunfo del gobierno liberal de la regencia de María Cristina de Borbón y de los zaragozanos -rememorando las gestas de la Guerra de la Independencia- frente al absolutismo monárquico representado por el pretendiente: el infante Don Carlos María Isidro, y el título de "Siempre Heróica" que ostentará Zaragoza con motivo de este hecho sumándose a los de "Muy Noble", "Muy Leal", "Muy Heroica", "Muy Benéfica" e "Inmortal".
También cabe recordar que otro 5 de Marzo anterior, éste en 1820, fue la fecha de la proclamación de la Constitución de 1812 en la Plaza Mayor procediéndose a la elección de una Junta Superior del Reino, en el contexto de la sublevación de Riego que precederá al Trienio Liberal.
Por tanto, el origen de la fiesta es la conmemoración del triunfo de una Zaragoza leal al gobierno liberal consiguiendo la expulsión de los carlistas. Ahora demos un repaso a la evolución de la celebración.
Tras el fín de la I Guerra Carlista (1840), el Ayuntamiento constitucional de Zaragoza declaró festivo el aniversario del 5 de Marzo y lo conmemoró oficial y solemnemente.
En 1843, tras la caída de la regencia de Espartero, llegan al poder a los moderados del general Narváez desapareciendo la conmemoración oficial de la efeméride. Los zaragozanos, habituados a la celebración, deciden no renunciar a la misma y cada 5 de marzo comienza a proyectarse espontáneamente, y siempre extraoficialmente, como una salida colectiva al campo y a los alrededores de Zaragoza de gran número de ciudadanos, que acudían a la arboleda de Macanaz y a las orillas del Gállego bien provistos de yantares y bebidas. Este sería el origen de la tradición que se irá repitiendo durante muchas décadas.
Llegado el Bienio Progresita (1854-56), la jornada vuelve a ser celebrada oficialmente, y la ciudad vuelve a integrarse en la fiesta.
Posteriormente, tras la Revolución Gloriosa de 1868 y hasta 1874, el día será declarado fiesta cívica y particularmente celebrado por los medios oficiales.
Durante la etapa de la Restauración sigue siendo día festivo generalmente, y quedará asentada la costumbre de las salidas de los zaragozanos a los alrededores de la ciudad.
Entrado en el siglo XX, el Cabezo Cortado, Buenavista, La Almozara, la Estación de Utrillas..., se añaden a los habituales lugares de celebración como consecuencia de la expansión de la ciudad hacia el sur: los tranvías se llenarán de excursionistas y el tío Toni -el legendario barquero del Ebro a orillas del Pilar- cruza el río sin descanso. La fiesta continuará durante el periodo dictatorial de Miguel Primo de Rivera que no supuso ningún corte.
El primer 5 de marzo republicano alcanzó tonos muy destacados. Será durante la I
I República, donde podemos econtrar el origen de la pérdida de la memoria histórica acerca del objeto de la celebración, la diferenciación social se traduce por los lugares sobre los que las distintas clases sociales muestran su preferencia y la cincomarzada, poco a poco va tomando un cariz político-ideológico propio de la situación de radicalización política.
Volviendo casi al punto de partida, nos encontramos la suspensión oficial del festejo el 4 de marzo de 1937 por un Ayuntamiento en zona franquista durante la Guerra Civil. La celebración quedará perdida hasta 1977, extraoficialmente, retomando los zaragozanos sus salidas al campo y, en 1981, con el comentado "rescate oficial" de la fiesta por Don Ramón Saínz de Baranda no sin ayuda de distintas asociaciones de vecinos y peñas. La fiesta será celebrada en el parque del Tío Jorge con relativa continuidad sobre el lugar.
Este año, las calderetas, ranchos, barras.. se trasladarán al parque de Oriente por motivo de las obras del citad
o parque del Tío Jorge y con la oposición de la FABZ.
Desde su recuperación la celebración ha tenido enemigos en algunos vecinos próximos al parque del Tío Jorge, ante el lamentable estado en el que quedaba el parque tras el festejo. Este hecho, llevó al Ayuntamiento a debatir sobre alternativas en la ubicación de la celebración desde 1999, ante estas protestas continuadas a las que se suma el trágico suceso de 2006. Aún así, el fuerte tirón popular que tiene esta tradición hace pensar que el parque del Tío Jorge va a seguir siendo el escenario de la cincomarzada durante muchos años más.
Tras ésto, me permito analizar que a lo que ha llegado hoy día la cincomarzada es a la celebración de una tradición de merendar al aire libre más que a conmemorar una victoria bélica de una facción frente a otra en una guerra civil y la participación de grupos izquierdistas son una adesión reciente que poco tiene que ver con el origen real. Es importante que tal como en las últimas décadas se recuperan tradiciones como signos identitarios propios en una España que camina a convertirse en un Estado de Naciones, también es importante rescatar del olvido los por qués de esas tradiciones no dejando coja una estructura superior y más importante que sería una identidad de las distintas nacionalidades -si es eso lo que se pretende- para conseguir una sólida base fundamentada en la verdad histórica.
FUENTES
GEA
Nodo50
The House of Blogs
Wikipedia
Corporación aragonesa de radio y televisión
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Desarrollo Urbano e Industral de Zaragoza (1860-1930) |
Zaragoza es la ciudad por excelencia en el territorio aragonés. Una ciudad de un marcado carácter rural, un pueblo grande con una población activa dedicada principalmente a los servicios. La capital aragonesa, dejará de ser un pueblo grande a partir de 1900, gracias a la modernización de la actividad económica y, por tanto, de la vida urbana. De la relativa “sociedad inmóvil” de los últimos años del siglo XIX, Zaragoza vive transformaciones, manifestándose con claridad cambios sociales en las relaciones, en la dominación y en el proceso de diferenciación y separación socio-espacial.
Zaragoza muta debido a consecuencias históricas como la crisis agraria finisecular, la adaptación a la nueva realidad tras 1898, la implantación del ferrocarril, la incipiente industrialización… entre otros hechos de una larga lista que irá condicionando la nueva configuración de la sociedad. Y para la modernización de una ciudad como Zaragoza, su entrada en el nuevo mundo capitalista e industrializado, se deben conjugar tres factores fundamentales: Debe existir cierto grado de industrialización, urbanización y educación.
La industrialización será el factor clave para la modernización. Según Rostov, para considerar que una ciudad ha entrado en el capitalismo, ésta debe tener un crecimiento sostenido del PIB de un 7% durante 10 ó 15 años. En Zaragoza, la sustitución de cultivos -con el caso de la remolacha frente a la vid y el olivo- será el proceso clave para generar plusvalías tras la pérdida de las últimas colonias. Según Bisecas, las inversiones en la nueva industria azucarera aragonesa saldrán de los bolsillos de los viejos empresarios harineros azotados por la crisis finisecular.
Se puede analizar el proceso de industrialización zaragozano, extrayendo tres ciclos. La primera fase alcista (1899-1904) marcará las líneas maestras de la futura industrialización urbana. En esta fase, la industria azucarera será el buque insignia de la industrialización, de aquí saldrán los capitales que posteriormente serán invertidos en otras industrias, como la producción de alcoholes industriales derivados de la producción azucarera; o la industria química, con los intereses de pro
pietarios agrícolas y harineros, que recuperarán progresivamente el mercado catalán. El sector eléctrico minero, será la segunda fuerza industrial: aparecerán pequeñas empresas dedicadas a la producción de energía eléctrica que verán su fusión en 1911 con la creación de Eléctricas Reunidas de Zaragoza. Por otro lado, comenzará la extracción industrial de carbón y lignito, con el tendido de ferrocarril Utrillas-Zaragoza para su extracción y distribución, pero, verá su auténtico auge en la etapa posterior. También aparecerán fundiciones y talleres dedicados a los transformados metálicos.
La segunda fase alcista (1910-1913), vendrá por el aprovechamiento de la coyuntura bélica de la Gran Guerra. Tanto el sector azucarero, la producción de alcoholes, la extracción de lignito y carbón y el sector metalúrgico que vivirá una gran expansión con la producción de productos de orientación militar, verán acrecentados sus beneficios ante el aumento de precios y la escasez en un hambriento mercado europeo. La acumulación de capitales, por parte de empresarios e industriales favorecidos por la coyuntura, verá salida en la inversión con la creación de la banca regional naciendo, en 1910, el Banco de Aragón o el Banco Zaragozano.
La tercera fase alcista (1923-1931), dará pie a una nueva generación de la industria azucarera, un impulso al sector energético y al financiero; pero, el de mayor importancia será el sector de la construcción. El impulso se debe a la gran demanda de vivienda y obras públicas, ante el aumento demográfico, haciéndose necesario el crecimiento urbano de la ciudad, arrastrando consigo el desarrollo de industrias dedicadas a la producción de material para la construcción.
El aspecto educativo se mide por la facilidad de acceso a las enseñanzas primarias. Zaragoza desarrolla un aumento del grado de escolarización del 50 al 70% de finales del XI
X a la coyuntura bélica de la I Guerra Mundial. Aumentó el número de escuelas y la calidad de la enseñanza pasando de escuelas unitarias a graduadas.
En 1901 nace el Ministerio de Instrucción Pública, pasando, el sistema educativo, a ser responsabilidad del gobierno central. Desde finales del XIX, se introdujeron enseñanzas técnicas -con intereses de empresarios e industriales- como la Escuela de Artes y Oficios o la Escuela de Comercio.
El último aspecto es el de la urbanización. Zaragoza, verá modificada su morfología ante las nuevas realidades y necesidades. La capital aragonesa, cambió muy poco su aspecto desde la Baja Edad Media al siglo XIX. Durante este siglo, la población pasó de unos 35.000 a 100.000 habitantes ocupando la misma extensión, con lo que era evidente el hacinamiento, los problemas de tránsito y de higiene. Se pueden citar tres líneas generales de transformación del área urbana.
La primera durante los años 60 del XIX -hasta 1866-, tendría como objetivo la alineación o reforma interior del casco urbano, no siendo un auténtico plan de ensanche. Destaca la introducción del ferrocarril con las estaciones en ambas riberas: la de Campo Sepulcro y la del Norte, que se adaptarían a las necesidades de la burguesía mercantil; y, la reforma del eje central con la apertura de la calle Alfonso. El arquitecto municipal J. Yarza presentaría el Plano General de la Ciudad de Zaragoza en 1861, un proyecto que contaba con la exposición de futuras reformas.
A finales del XIX, se proyectará el ensanche burgués, con un proyecto de expansión hacia el sur y la simple construcción del vial del paseo de la Independencia. Las reformas se paralizarán limitándose sólo al casco histórico ante los problemas económicos del ayuntamiento.
Las primeras décadas del XX, verán la inevitable expansión de Zaragoza al extrarradio. Factores como el aluvión de nuevos pobladores llegados de las zonas rurales y el
proceso de traslado industrial de los cursos de agua a las vías de comunicación, carretera o ferrocarril, con el desarrollo de las nuevas energías. El extrarradio crecerá mucho más rápidamente que el ensanche y la inexistencia de una regulación dará lugar a una desordenación y a la especulación de los propietarios de los terrenos conseguidos tras las desamortizaciones. El nuevo proletariado habitará en barrios obreros cerca de los lugares de trabajo, como los barrios de Jesús, Delicias, y San José en las principales salidas de la ciudad.
Por otra parte, el ensanche al sur sigue avanzando con la culminación de Independencia y la apertura en 1900 del Paseo de Sagasta, vía que unirá Torrero con el centro, ahora ubicado en la plaza de Aragón y desde el que la urbanización se expandirá de forma radial a partir de 1914.
Despierta la conciencia de ordenación urbana con proyectos en 1904-06 -Anteproyecto del Ensanche de la Ciudad de Zaragoza de Alberto Casañal- que contemplaba la apertura de vías hacia el centro y el cubrimiento del Huerva. Pero la racionalización llegará durante la dictadura de Primo de Rivera con la Ley de 1921 y el Estatuto Municipal de 1924 que obliga a los ayuntamientos a la elaboración de proyectos de urbanización. De esta ley nacerá el Plan de Ensanche de M. A. Navarro o el proyecto de las “casas baratas” promocionado por el Ayuntamiento.
El rápido crecimiento de esta etapa transformará Zaragoza aunque continuará conservando rasgos y tradiciones rurales, traídas y mantenidas por el aluvión de emigrantes provenientes del medio rural que habían sido expulsados por la crisis agraria finisecular y atraídos por las oportunidades de trabajo que les brindaban las nuevas actividades en la ciudad, habitando zonas de una Zaragoza con una marcada diferenciación social en su distribución. La capital aragonesa conservará una imagen semirrural como uno de sus rasgos principales.
BIBLIOGRAFÍA
E. FERNANDEZ y C. FORCADELL “Crecimiento Económico, Diversificación Social y Expansión Urbana en Zaragoza 1900-1930” VII Coloquio de Historia Contemporánea de España.
IMÁGENES (por orden)
Cartél de fiestas y ferias a Nª Sra. del Pilar. 1907.
Ferrocarril Utrillas Zaragoza.
Escuela de Artes y Oficios.
Plano General, Dionisio Casañal, 1879
Para saber más
Zaragoza en el Siglo XIX











