
En numerosas publicaciones he leído un artículo –de la agencia EFE- referente a una leyenda que desconocía.
El contexto histórico es el del siglo XVI, y más concretamente en la empresa proyectada por Felipe II de invadir la Inglaterra hostil de Isabel I, por medio del proyecto faraónico de la construcción de la mayor armada naval de la época.
Todos conocemos el desafortunado final de la malograda Grande y Felicísima Armada. Unos autores lo achacan a la preparación técnica de la flota inglesa y a la pericia de sus almirantes entre los que se encontraba Francis Drake; hoy, la mayoría, lo achacan a las inclemencias meteorológicas como principal enemigo a batir por la flota hispana. Según se le atribuye, Felipe II dijo: «Yo envié a mis naves a pelear contra los hombres, no contra los elementos».
Sea como fuere, el balance fue desastroso para la flota comandada accidentalmente por el Duque de Medina Sidonia -a causa de la muerte del Marqués de Santa Cruz- , en esta empresa que había tenido poca fortuna desde un principio, y además de malograrse la mayoría de las 130 naves destinadas, también perdieron la vida miles o decenas de miles –según autores- de los tripulantes, bien en los naufragios, en la batalla, en el cautiverio –por enfermedad o hambre- o en las ejecuciones.
La leyenda se centra en una de estas víctimas que perdieron la vida en este suceso que se dio lugar hace más de 400 años.
Su origen se remonta a julio de 1588, cuando 397 prisioneros españoles fueron llevados a la localidad costera de Torquay en el sur de Inglaterra.
Estos presos procedían del galeón Nuestra Señora del Rosario, buque insignia del escuadrón comandado por Don Pedro de Valdés, apresado por la flota inglesa tras colisionar contra otro buque español durante la batalla, algo que causó una “enorme conmoción”, según el historiador británico John Ridson.
Los presos fueron recluidos en un granero del monasterio de Torre Abbey fundado en 1196. El hacinamiento, el hambre y las enfermedades transmitidas por una plaga de ratas, se cobraron la vida de muchos presos. Según Ridson, "Está comprobado que algunos hombres murieron. Se han encontrado huesos humanos justo frente al granero. Hay pruebas de defunciones, ya que se trata de huesos de aquella época".
Al administrar la extremaunción a uno de los presos, un sacerdote descubrió que el moribundo -odifunto- era una mujer, dando pie a la leyenda.
Según explica Ridson: “La historia habla de una dama española que se había disfrazado de marinero para seguir a su esposo o amante y que murió durante el encarcelamiento”. “Y su espíritu es el fantasma que puede verse vagando por la zona”.
Ridson no descarta la posibilidad de la existencia de una mujer entre los presos del Nuestra Señora del Rosario ya que “podrían surgir nuevas pruebas y, ciertamente, las mujeres solían embarcarse a veces en los navíos, especialmente para los oficiales”, si bien “es difícil separar los hechos históricos de la leyenda embellecida con el tiempo”.
Ciertamente, numerosos son los testimonios de personas que afirman haber visto el fantasma de la española y, actualmente, el granero de Torre Abbey es uno de los reclamos turísticos de Torquay, si bien es uno de los mejor conservados graneros medievales ingleses, la visita está inseparablemente ligada a la leyenda, recibiendo el edificio el nombre de Spanish Barn.
FUENTE
ALONSO, Pedro. El 'fantasma' de la Armada Invencible [en línea]. [Torquay]: El Mundo, 2007 [Consulta: 05/11/2007] http://www.elmundo.es/elmundo/2007/11/04/cultura/1194179710.html
[s.n.]. Torre Abbey (one of Torquay's most historic sites) [en línea]. [Torquay]: Torquay.com, 2005 [Consulta: 05/11/2007] http://www.torquay.com/New_Torquay/local/Torre_Abbey_torbay.htm
IMÁGEN
Granero de Torre Abbey (Spanish Barn)
VIOLETRIGA. The Spanish Barn in Torquay. [s.l.]: Wikipedia, 2005 [Consulta: 06/11/2007] http://en.wikipedia.org/wiki/Image:The_Spanish_Barn%2C_Torquay.jpg
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El fantasma del Spanish Barn |
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G. Clark. Una explicación biológica al origen de la Revolución Industrial |

Hace tiempo leí acerca de la teoría de Gregory Clark sobre una explicación al orígen de la Revolución Industrial. Ahora, las ideas del autor que han circulado a través de otros medios, han sido recogidas en un libro titulado: A Farewell to Alms, algo así como Adiós a las limosnas.
Gregory Clark, historiador de la economía en la Universidad de California, tras un estudio de dos décadas, recabando todo tipo de datos que le ayudaran a reconstruir las características y la evolución de la economía inglesa entre los siglos XIII y XIX, ha llegado a una conclusión, brillante para unos y polémica para otros.
Según Clark, la Revolución Industrial, entendiendo el aumento de crecimiento económico producido en Inglaterra a partir de la segunda mitad del siglo XIII, tuvo lugar a causa de un cambio en la naturaleza humana.
La transformación desarrollaría unas nuevas conductas en la población, que permitiría unas condiciones de viabilidad para el funcionamiento de una economía moderna adquiriendo "un repertorio de aptitudes y disposiciones muy distintas de las del mundo preagrícola".
Clark con este estudio de bioeconomía se desmarca, de alguna manera, de los estudios sobre las causas ideológicas, relacionando capitalismo y libertad política; causas religiosas, vinculando capitalismo y libertad religiosa; o causas tecno-económicas (Marx: "El molino manual te da la sociedad del señor feudal; la máquina de vapor, la del capitalista industrial").
Clark defiende que el origen de la Revolución Industrial y de la era del capitalismo, se asienta tanto en nuestros genes como en nuestra ideología o en nuestra racionalidad.
Malthus
Las sociedades preindustriales -desde la Revolución Neolítica hasta la Revolución Industrial- estaban sujetas al antiguo régimen demográfico, cuyo crecimiento estaba condicionado por el equilibrio entre población y recursos como indica Thomas Malthus en su Ensayo sobre el principio de la población, de 1798.
Según Malthus, la población crecería en progresión geométrica, mientras que los recursos solo crecerían en progresión aritmética; llegando, en un momento dado, a una ruptura del equilibrio entre población y recursos, dando lugar a una catástrofe maltusiana que haría caer a la población hasta llegar de nuevo a un punto de equilibrio.
Clark demuestra que en las economías preindustriales se encontraban encerradas en una trampa maltusiana. Cada vez que la producción crecía, la población lo hacía a una escala muy superior, consumiendo los excedentes de producción y cayendo, por tanto, los ingresos medios al nivel anterior al aumento de productividad, siendo muy bajos en relación directa a la adquisición de trigo para el consumo.
Tomando cifras como referencia, en 1790, el consumo del inglés medio era de 2.322 kilocalorías diarias, mientras que el de los ingleses pobres se limitaba a sólo 1.5080 kilocalorías al día. Teniendo en cuenta que una dieta variada para un hombre adulto de unos 70 kilos es satisfactoria en todos los aspectos cuando su valor calórico es de unas 2600 -2700 kilocalorías diarias, según Grande Covián, y que las sociedades caza-recolectoras actuales tienen un consumo de 2.300 kilocalorías o más, llevan a Clark a observar que “el hombre primitivo comía bien en comparación con una de las sociedades más ricas del mundo en el siglo XIX”.
En este sistema, la única tregua llegaba con los desastres cíclicos correspondientes a los periodos de catástrofe maltusiana. La caída de población, a consecuencia de desastres como la peste negra, daba la oportunidad de comer mejor a unas cuantas generaciones.
La selección natural
El Ensayo sobre el principio de la población de Malthus dio a Charles Darwin la idea de la selección natural recogida en El origen de las especies de 1859, tras la explicación de la lucha por la existencia que pronosticaba Malthus.
Según Darwin, la selección natural es un proceso por el cual los efectos ambientales (falta de recursos, cambios geológicos, llegada de nuevas especies…) conducen a un grado variable de éxito reproductivo entre los individuos de una población de organismos con características, o rasgos, diferentes y heredables. Teniendo esto en cuenta, Clark se preguntó si la selección natural realmente había transformado la naturaleza de la población en algún sentido y, de ser así, si esto podía constituir la explicación faltante para la Revolución Industrial.
En este caso, la Revolución Industrial se convertiría en la primera huída de la trampa maltusiana de la que nos habla Clark. Se consiguió que la producción mantuviese un crecimiento superior al desarrollo cuantitativo de la población, permitiendo con ello el aumento de los ingresos medios que permitirían un nivel adquisitivo superior a la población inglesa.
Hasta ahora, las explicaciones económicas y políticas con las que se especula, no han sido lo suficientemente completas y satisfactorias. La primera idea de Clark, se basó en el libro Armas, crímenes y acero de Jared Diamond, que afirma que los europeos pudieron conquistar otras naciones debido, en parte, a una inmunidad desarrollada a las enfermedades, desarrollada en las poco higiénicas ciudades europeas.
Clark observó que las bajas condiciones higiénicas y sanitarias del Londres de la época eran un buen caldo de cultivo para un gran número de enfermedades que azotaban a la población llevando a un tercio de cada generación a la muerte. El vacío que dejaba la desaparición de efectivos poblacionales de la u
rbe, eran sustituidos por nuevos efectivos llegados del campo.
Clark pensó en un primer momento que la actual población inglesa era descendiente de esos efectivos poblacionales llegados de las zonas rurales, pero tras un análisis de documentos testamentales, comprobó que eran realmente los ricos, las clases altas desde época medieval, quienes “perpetuaron la especie” en Inglaterra.
Los ricos tenían más hijos supervivientes que los pobres, generándose inevitablemente una movilidad social descendente de forma continua. La progenie de las clases altas llenarían el vacío dejado por los pobres asumiendo así sus ocupaciones.
Observando esto, Clark explica que la progenie de las clases altas llenarían el vacío dejado por los pobres asumiendo así sus ocupaciones y dominando todos los niveles de la sociedad. Por lo que las conductas que contribuirían a la riqueza pudieron propagarse con ellos, y pudiendo nacer lo que denominamos valores de clase media que promovieron el aumento de las jornadas laborales, la alfabetización, el ahorro, la no violencia, o la caída del precio del dinero entre otros aspectos.
¿Por qué no en otros lugares?
Parecería lógico pensar que la Revolución Industrial no tuviera su origen en países con poblaciones mucho más numerosas como China o Japón, ya que serían más aquellos descendientes que propagaran esos valores de clase media.
Kohachiro Takahashi, mostró que la formación del capitalismo estaba estrechamente vinculada a las estructuras sociales preexistentes. La independencia y creciente preeminencia de los pequeños productores de mercancías o comerciantes, así como el proceso de diferenciación generado entre ellos, liberó de entre sus filas las fuerzas que conducían al desarrollo de la producción capitalista. La insuficiencia de la independencia y preeminencia de estas clases burguesas unido a unas condiciones socioeconómicas inexistentes para el planteamiento de una democracia moderna, hizo inviable el origen de una Revolución Industrial en el Japón.
Clark añade una explicación previa que sería el condicionante, en base a su tesis, por el cual la Revolución Industrial y el capitalismo no tuvieran su origen en Asia. Clark aduce que según los datos consultados se puede demostrar que las clases más ricas, eran sorprendentemente estériles, con lo que no existiría la movilidad social descendente citada que propagaría los valores de clase media en Inglaterra.
Con otros argumentos Clark señala que las instituciones políticas y sociales no son un motivo de gran importancia para explicar el por qué del fracaso en su aventura capitalista de los países pobres. Tras la Revolución Industrial, el desfase en el nivel de vida entre los países más ricos y más pobres empezó a acelerarse y pasó de una disparidad de 4 a 1 en el XVIII a más de 50 a 1 en la actualidad. Para ello observa las medidas tomadas por lo que él llama “centros de culto” como el FMI y el BM, que han acabado en fracaso.
¿Es posible una evolución genética en tan corto plazo?
En caso de que el hombre hubiera desarrollado nuevas capacidades adaptativas a las nuevas realidades de su sistema de convivencia, y hubiera desarrollado, lo que yo llamo, un “gen capitalista” y tal como podemos comprobar, en los estudios sobre la evolución del hombre, las mutaciones generadas como respuesta adaptativa se manifiestan gradualmente y tras periodos de millones de años, entonces ¿sería posible que en unos miles de años el ser humano haya podido desarrollar esta transformación?.
Según algunos genetistas se ha comenzado a detectar ejemplos cada vez más recientes de transformación evolutiva en el ser humano. Como está la propagación de la tolerancia a la lactosa entre los pueblos ganaderos del norte de Europa hace sólo unos 5.000 años.
FUENTES
WADE, Nicholas. El origen de la Revolución Industrial. Una teoría da una explicación biológica al hito que cambió el mundo al principio del siglo XIX [en línea]. [Nueva York]: El País, 2007 [Consulta: 13/09/2007] http://www.elpais.com/articulo/futuro/origen/Revolucion/Industrial/elpepusocfut/20070912elpepifut_1/Tes
ROBREDO ZUGASTI, Eduardo. La supervivencia de los más capitalistas [en línea]. [Bilbao]: BilbaoPundit, 2007. [Consulta: 13/09/2007] http://bilbaopundit.blogsome.com/2007/04/24/493/
[s.n.]. Conceptos básicos de nutrición (1) [en línea].[s.l.] Sabor Mediterráneo, 200?. [Consulta: 13/09/2007] http://www.sabormediterraneo.com/salud/nutricion1.htm
HILTON, Rodney. La transición del feudalismo al capitalismo. Traducción de Doménec Bergada. Barcelona: Crítica, 1987.
IMÁGENES
[s.n.]. Gregory Clark. Professor of economics. University of California, Davis [en línea]. [Davis, California]: University of California, Davis, 200? [Consulta: 15/09/2007] http://www.econ.ucdavis.edu/faculty/gclark/
[s.n.]. Escape de la trampa maltusiana [en línea]. [Madrid]: El País, 2007. [Consulta: 13/09/2007] http://www.elpais.com/fotografia/Escape/trampa/maltusiana/elpdiasoc/20070912elpepifut_1/Ies/
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F.U.C.K. |
En la Inglaterra medieval la gente no podía tener sexo sin contar con el consentimiento del rey (a menos que se tratara de un miembro de la familia real). Cuando la gente quería tener un hijo debían solicitar un permiso al monarca, quien les entregaba una placa que debían colgar en su puerta mientras mantenían relaciones. La placa decía "Fornication Under Consent of the King" (F.U.C.K.). La acepción actual de fuck, no necesita de consentimientos regios para su acción.
Visto en: Solidaridad.net











