
Ni Choisseul-Gouffier, ni Clarke, ni Schliemann. Roberto Salinas Price, no sitúa la Troya homérica en Turquía, contra lo popularmente aceptado, sino en la costa dálmata.
El investigador mexicano presenta su teoría respaldado por décadas de estudio sobre los poemas homéricos y una amplia bibliografía.
Según Salinas Price, las claves están en La Ilíada y La Odisea, los poemas épicos atribuidos a la figura de Homero, y que según indica en su tesis titulada Susurros Homéricos, "Nunca se han entendido, porque se tienen fuera de contexto”.
Para Salinas Price, Troya nunca estuvo en las costas del Egeo, y considera que la batalla entre Aquiles y Héctor fue librada entre Gabela y la cercana ciudad de Čapljina. Basa su tesis en varios factores:
1. La configuración del terreno, que coincide plenamente con la del texto de La Ilíada, según indica: “Los afluentes que Homero menciona ahí están, en Croacia y hoy se llaman casi igual, la toponimia está presente, qué casualidad y podemos trazar sus variantes desde entonces hasta ahora”.
2. Una Troya no griega. Salinas Price argumenta que "Si Troya fue enemigo de los griegos cómo es parte de los griegos, hay muchas dudas, pero si ubicamos a Troya en Croacia el enigma se empieza a esclarecer".
3. Posible origen eslavo de los poemas. La figura de Homero es la encargada de poner por escrito unos poemas que vienen de la tradición oral. Según Salinas Price, estas obras fueron originalmente compuestas en un dialecto eslavo y que posteriormente fueron traducidas a un griego "homérico" por una sociedad bicultural. Apya este argumento en la existencia de parecidos entre manifestaciones culturales de la región (danzas) y las descritas en el poema de Homero.
4. Ulises navegó por el Mediterráneo occidental. Para el investigador, "La Ilíada y La Odisea son obras inseparables y cómo cuando se sacan de contexto, Odisea anda en el mediterráneo occidental y se confunde con un tal Ulises y tienen puntos de contactos hermosísimos".
El historiador mexicano visitó Bosnia y Croacia con el fín de recorrer las zonas en torno Gabela. También tiene previsto recorrer la península adriática de Pelješac, en la vecina Croacia, y la aldea de Nakovane, en cuyas proximidades está la cueva de Spila, que guarda inusualmente preservadas vajillas de cerámica de la antigua Grecia, algo que debería ser una prueba de su teoría.
FUENTES
[s.n.]. Sostienen que la guerra de Troya se libró en Bosnia [en línea]. [Ecuador]: Ecuador Ciencia, 2007 [Consulta: 08/10/2007] http://www.ecuadorciencia.org/noticias.asp?id=3022&fc=20071007
NOTIMEX. Asegura investigador que La Ilíada se ubica en Croacia [en línea]. [Ciudad de México]: El Universal, 2007 [Consulta: 08/10/2007] http://www.eluniversal.com.mx/notas/424732.html
IMÁGEN
Los Muros de la Ciudad de Troya: CARR, (Madre de) Adam. Troy [en línea]. [s.l.] Wikipedia, 2005 [Consulta: 09/10/2007] http://es.wikipedia.org/wiki/Imagen:Troy1.jpg
| [+/-] |
Salinas Price y la "Troya eslava" |
| [+/-] |
El sistema de castas de la India según Diodoro de Sicilia |

Toda la población de los indios está dividida en siete clases, la primera de las cuales es el grupo de los filósofos, inferior en número a las otras clases pero el primero de todos en distinción. Los filósofos, exentos de todo servicio público, ni dominan a otros ni están sometidos por otros. Y son llamados por los particulares para los sacrificios en vida y para el cuidado de los fallecidos, por lo que han llegado a ser muy queridos por los dioses y son grandes expertos acerca de las cosas del Hades; obtienen de este cometido regalos y honras notables; y proporcionan un gran servicio a la comunidad de los indios, llamados cada año nuevo al gran sínodo, pues vaticinan a las multitudes acerca de las sequías y de la abundancia de lluvias y también del soplo benéfico de los vientos, de las enfermedades y de otras cosas aptas para favorecer a sus oyentes. Cuando escuchan de antemano el destino, las gentes y el rey compensan siempre las predicciones de escasez y preparan siempre de antemano todo lo necesario. Y el filósofo desafortunado en sus predicciones no recibe ninguna otra pena que la infamia y permanece callado el resto de su vida.
La segunda clase es la de los agricultores que parecen sobrepasar mucho en número a los otros. Estos, liberados de las guerras y de cualquier otro servicio público, se ocupan de la agricultura; y ningún enemigo que se encuentre con un agricultor por el territorio lo injuriaría, sino que, al considerarlos como benefactores comunes, se apartan de toda injuria. Por lo tanto, al permanecer el territorio intacto y cargado de frutos, proporciona un gran disfrute de lo necesario a los hombres. Los agricultores viven en el campo con sus hijos y sus mujeres y se abstienen totalmente de bajar a la ciudad. Tributan al rey un alquiler por su terreno por ser toda la India del rey y no serle posible a ningún particular poseer tierra; aparte del alquiler, abonan un cuarto al patrimonio real.
El tercer linaje es el de los vaqueros y de los pastores y, en general, de todos los ganaderos, los cuales no habitan ninguna ciudad o aldea, sino que pasan la vida en tiendas y, con la caza, dejan limpio de aves y de fieras el territorio. Con el ejercicio y el adiestramiento en esto, civilizan la India, llena de muchas fieras de toda clase y de aves que se comen las semillas de los agricultores.
La cuarta clase es la de los artesanos; y, de ellos, los unos son fabricantes de armas y los otros preparan a los agricultores o a cualesquiera otros los útiles para su trabajo. No sólo están exentos de impuestos, sino que incluso toman del patrimonio real una medida de trigo.
La quinta es la militar, adecuada para las guerras, la segunda en número pero ocupada en la indolencia y en muchas diversiones durante la paz. Y se alimenta del patrimonio real toda la masa de militares, de caballos y de elefantes de guerra.
La sexta es la de los éforos; éstos, investigándolo e inspeccionándolo todo a través de la India, lo comunican a los reyes, y, si su ciudad está falta de rey, a los arcontes.
La séptima clase es la de asesores y funcionarios públicos, mínima en número pero la más admirada en nobleza y prudencia: entre ellos, están los consejeros de los reyes, los administradores del Estado y los jueces y, en general, tienen entre ellos a los jefes y a los arcontes.
Estas son, pues, las clases de la división social entre los indios. Y no es posible casarse o acometer empresas u oficios de otra casta, como trabajar la tierra siendo militar o filosofar siendo artesano.
FUENTES
DE SICILIA, Diodoro. Biblioteca Histórica Volúmen I, Libro II 40-41. Traducción de F. Parreu. Madrid: Biblioteca Clásica Gredos, 2001. ISBN 9788424922924
[s.n.]. El sistema de castas [en línea]. [España]: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 200? [Consulta: 03/09/2007] http://www.cervantesvirtual.com/portal/Antigua/india.shtml#india1
IMÁGEN
[s.n.]. Diodoro Siculo [en línea]. [Agira]: Agira e la sua storia, 200? [Consulta: 03/09/2007] http://digilander.libero.it/agira1/diodorosiculo.htm
| [+/-] |
R. Lane Fox: "Grecia, el mundo clásico, surgió porque allí no había curas" |

El historiador y profesor titular de la prestigiosa Universidad de Oxford, conocido también por su asesoría y defensa ante las críticas a la película Alexander de Oliver Stone, da sus puntos de vista desde su postura mordaz respecto el origen de nuestra civilización desde las sandalias de Heródoto.
Con motivo de su último libro El Mundo Clásico (Crítica), Robin Lane Fox, concedió esta entrevista a elperiodico.com (26/07/07).
Su libro se ha convertido en un superventas en su país. ¿Cómo explica que las vidas de hombres de hace 2.500 años hoy interesen?
Porque aquellos griegos valoraban la libertad y la justicia como nosotros. Inventaron la política, la filosofía, el teatro, las matemáticas, la arquitectura y las carreras de caballos que hoy conocemos. Es cierto, durante algunas semanas mi libro se vendió en Reino Unido más que la biografía de Wayne Rooney, el futbolista. Increíble ¿verdad? Quizá es porque la gente sigue preguntándose: ¿qué tuvo de particular aquel periodo para que se descubriera todo lo que se descubrió?
¿Ha encontrado la respuesta?
Sí: porque aquellos hombres no estaban dominados por sacerdotes ni reyes. Grecia, el mundo clásico, surgió porque allí no había curas. El primer pensamiento libre solo podía nacer en sociedades libres. A los reyes y los curas no les gusta la filosofía, la ven peligrosa. Las sociedades posteriores, regidas por la religión o las monarquías, se dedicaron a construir palacios con los descubrimientos de las sociedades libres.
¿Por qué este estallido ocurrió entonces y no antes ni después?
Grecia surgió en el límite geográfico e histórico de varias civilizaciones, pero ellos, en vez de preguntarse cómo y cuándo, se preguntaron por qué. Es una pregunta diferente que genera una sociedad diferente. Su arquitectura, por ejemplo, está inspirada en la egipcia, pero es menos monumental, más próxima a la dimensión humana. En Grecia lo humano era la medida de todo, esa fue la clave. Hasta su visión de los dioses era humana. Solo hay que ver cómo los esculpieron.
¿No es sorprendente que tras tantos siglos de descubrimientos sigamos usando los mismos patrones de belleza, democracia o pensamiento lógico?
Disculpe, lo de ahora no es democracia. Hoy vivimos manipulados por gobernantes que esconden la verdad y solo votamos una vez cada cuatro años. En Atenas, el Estado era la gente. Aquellos hombres fueron los más poderosos de la historia porque ellos mismos ejercían el poder y decidían las reglas de la moral. Allí las cosas se cuestionaban, había debate. Ahora vivimos gobernados por la tele y somos apolíticos y perezosos, aunque tenemos más dinero y mejores casas que nunca.
Pero existía la esclavitud.
Aquella época tuvo sus zonas oscuras. Existía la esclavitud y las mujeres se limitaban a parir y cuidar a los bebés. De hecho, el canon del deseo sexual estaba orientado solo hacia los hombres, incluido el deseo homosexual, pero no hacia las mujeres. La cuestión es: ¿era necesaria la esclavitud para que los hombres libres alcanzaran aquellas cotas de libertad y desarrollo? Algunos historiadores piensan que en un mundo con tan poca tecnología la esclavitud era necesaria para mantener el sistema. Yo no lo sé. Lo cierto es que los esclavos fueron el contrapeso que dio carta de libertad y derechos a los hombres libres, aunque aquellos pasaran por simples objetos que se compraban y vendían como hoy hacemos con un coche.
La idea de la esclavitud choca con una civilización que afirma que el hombre es la medida de todo.
Pero es que en esa época no existían los derechos humanos tal y como hoy los conocemos. En aquella época se creía, sencillamente, que los esclavos nacían inferiores. Pero esto no solo lo pensaban los griegos. El cristianismo tampoco dijo nada en un primer momento sobre la esclavitud, porque para ellos la única libertad verdadera es la que alcanzaba el espíritu en el cielo.
¿Qué haría si pudiera viajar a aquella época?
Quisiera ser Heródoto, tener su curiosidad, su limpieza en la mirada, su falta de prejuicios, su afán por saber, su inteligencia pura. Sé que no podría, porque soy un triste hombre moderno, vivo en un mundo de retórica, debo esconder mis prejuicios, conozco la vergüenza, no puedo mostrarme como soy.
¿Qué diría Heródoto de nuestro mundo?
Estaría sorprendido por los automatismos, diría que están guiados por los dioses. Diría que estamos muy gordos. ¡Comemos tres veces al día, increíble! No entendería que nuestros templos sean tan grandes y estén vacíos. Ni que los líderes que nos gobiernan nos hablen sin estar presentes. No entendería por qué hay quien explota bombas. Creería que los americanos son bárbaros, porque no tienen sentido de la proporción en sus construcciones.
FUENTE
FERNADEZ, Juan. Grecia Surgió porque allí no había curas [en línea]. En elperiodico.com, 2007 [Consulta: 07/08/07] http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=427694&idseccio_PK=1006&h=070726
IMÁGEN
MAKING THE MOVIE. Robin Lane Fox caracterizado de hetairoi, en la película Alexander [en línea]. Making the Movie, 2004 [Consulta: 07/08/07] http://www.makingthemovie.info/2004/09/charge-of-smart-brigade.html
Podéis ver: STONE, Oliver. Alexander. 2004.
| [+/-] |
Victoria Pírrica |
Según el diccionario de la Real Academia, pírrico es el triunfo o victoria obtenidos con más daño del vencedor que del vencido.
Existía, al comienzo del siglo III a.C. un pequeño territorio al oeste de Grecia, el Epiro, habitado por los molosos, un pueblo en extremo belicoso, que había hecho de la guerra su forma de vida. Su rey se llamaba Pirro.
Pirro y sus molosos intervenían en todos los conflictos que se le ponían por delante en la Grecia posterior a Alejandro.
Fracasado su intento de conseguir el trono de Macedonia se retiró al Epiro... hasta que recibió la llamada de Tarento. Era ésta una colonia griega del sur de Italia, amenazada por los romanos.
Y así, salió el ejército moloso hacia el sur de la península italiana. Incluía aquél "veinte elefantes, tres mil caballos, veinte mil infantes, dos mil arqueros y quinientos honderos".
Atravesando el mar Jónico una tempestad acaba con buena parte del convoy. Con lo puesto, llegan a Tarento. Rehace su ejército con refuerzos de hombres, caballos y elefantes traídos de Grecia, y se enfrenta por primera vez a los romanos, sonriendo la victoria a los molosos sobre todo por el pánico que a los romanos les produjo la visión de los elefantes. De todas formas, la victoria salió cara: Pirro estuvo a punto de morir, cosa que sí hicieron trece mil de sus molosos por unos quince mil romanos.
Al poco, se produce una segunda batalla. También acabó en tablas. A los romanos se les había pasado el miedo enfrentarse a los elefantes a partir de que un soldado matara uno de ellos cortándole la trompa. Tras esta segunda batalla, los dos ejércitos se retiraron. Cuando alguien del círculo de Pirro se acerca para felicitarle por la victoria, éste exclama "sí, con una sola vez más que venzamos a los romanos, estaremos acabados sin remedio".
Es de aquí de donde viene el dicho "victoria pírrica" que, aplicado a cualquier litigio, implica para el ganador un beneficio escaso, desproporcionado al costo invertido, no superior al perjuicio causado al contrario.
Hubo un tercer enfrentamiento, y aquí sí fue derrotado estrepitosamente (a la tercera fue la vencida). Y también fueron los elefantes los protagonistas ya que, en un momento decisivo de la batalla, asustados, se volvieron contra sus propias filas, causando un gran desastre.
"Creo haber nacido bajo el signo de Hércules, pues las cabezas cortadas a mis enemigos renacían de su propia sangre", dicen que dijo Pirro como excusa.
José Antonio Monge."Victorias pírricas".La Aventura de la Historia, Nº 1.
| [+/-] |
El Saludo: El apretón de manos |
Normalmente, en la cultura occidental, cuando saludamos a alguién le damos un fuerte apretón de manos, pero, a igual que otras muchas otras cosas de nuestra vida diaria, tiene un origen que, en la mayoría de los casos, desconocemos. Al parecer, el apretón de manos podemos interpretarlo desde dos orígenes distintos, Un de ellos en Oriente.
Resulta interesante saber que el apretón de manos no es producto de la sociedad moderna, ni tampoco exclusivo del mundo Occidental. Su origen se remonta a más de 5 mil años en el pasado, atestiguado por los jeroglíficos egipcios que representan pactos y arreglos e
ntre hombres y deidades que, solemnemente, aprietan sus manos en señal de acuerdo. Sin embargo, uno de los antecedentes históricos más importantes proviene de Babilonia hace casi unos 4 mil años, más exactamente sobre el 1800 a.C. Durante la festividad de Año Nuevo, el monarca babilonio debía realizar un cortés acto de sumisión ante Marduk. Este acto consistía en dirigirse hacia la estatua de dicha deidad y, en señal de respeto, estrechar su mano. Este acto, que originalmente significaba el traspaso o conferencia de poder se vio modificado tras una gran guerra. Cuando los asirios invaden Babilonia, sus reyes, quienes se ven obligados a continuar con dicho acto como señal de respeto para evitar que el pueblo conquistado se rebele, empiezan a estrechar la mano de Marduk. Prontamente los asirios comenzarían a creer que esto era una tradición general y la adoptarían difundiéndola como suya por todo Oriente Próximo.
En Occidente, el origen podemos encontrarlo en la cultura greco-romana con un significado más práctico. En Grecia y Roma se estilaba a saludar estrechándose las manos pero de manera diferente de como lo hacemos hoy día. Allí se estrechaba agarrando la muñeca de la otra persona y apretando f
uerte. Esto, si bien tanto en la Grecia post-homérica como en Roma se convirtió en una costumbre, viene de un ritual muy antiguo. Cuando en las primeras etapas de Grecia, marcada por varios dialectos y subculturas, se encontraban dos aldeanos de pueblos diferentes en el medio del campo, o viajeros en los caminos desolados, lo primero que hacían era retirar sus dagas y ver como reaccionaba la contraparte. Si ésta mostraba signos de no querer pelear se procedía a guardar la daga y agarrar fuertemente la muñeca derecha del contrincante -en señal de que uno no retiraría su daga y lo apuñalaría a traición-, entonces ahí, podrían dialogar tranquilamente y saber si la otra persona tenía algo para intercambiar o comprar.
Visto en Anfrix
| [+/-] |
El Brindis |
Según la R.A.E:
Brindis. (Del al. bring dir's, yo te lo ofrezco). m. Acción de brindar con vino o licor. || 2. Palabras que se dicen al brindar.
Por tanto el término tiene un origen alemán. Parece ser que nació en el siglo XVI, teniendo como motivo la celebración de una victoria del ejército de Carlos V más concretamente el Saco de Roma en 1527. Lactancio, caballero mancebo de la corte del Emperador, convencerá a su interlocutor, el arcediano del Viso, testigo del saqueo, de que el Emperador ninguna culpa tuvo en ello y de cómo Dios lo permitió por el bien de la cristiandad.
Tras victoria, los mandos militares llenaron sus copas de vino, las alzaron al frente y dijeron "bring dir's" (yo te lo ofrezco) dirigiéndose al Emperador, dando lugar a la tradición de brindar en una celebración.
Éste sería el orígen del término, pero no el de la acción que hemos de buscarlo en la Antigüedad, más concretamente en la Grecia del siglo IV a.C. Al parecer, ya entre los helenos encontramos acciones que nos recuerdan a la acción actual.
En los symposium (banquetes) que la aristocracia organizaban para su deleite o en honor de alguien, los criados servían las copas a los invitados y el anfitrión alzaba su copa y tomaba un trago, haciendo ver que aquella bebida era buena y no tenía veneno alguno. En la época, y posteriormente, el envenenamiento, especialmente por arsénico entre otras sustancias, era un método habitual y eficaz para la eliminación de enemigos. Incluso, al parecer, al rey Mitrídates del Ponto le asustaba tanto esta idea que mandó que le sirvieran diariamente una pequeña cantidad de esta sustancia, llegando a desarrollar cierta inmunidad.
Chocar las copas también tiene su origen en la antigua Grecia. Una manera de reducir las tensiones entre dos personas era la de mezclar un poco del contenido de los dos vasos, ante la posibilidad de que el vaso del invitado portase veneno. Posteriormente, surgió la costumbre de golpearlos uno contra el otro, para que las gotas de cada recipiente se intercambiaran y así, si cualquiera de ambas bebidas contenía veneno, este quedaría repartido en ambas copas.
Otra hipótesis sobre el choque de copas tiene una explicación mitológica. Se dice que Dionisos (o Baco), el dios del vino, entraba en sopor a causa de sus borracheras sobrehumanas. Por eso era necesario que los bebedores chocaran las copas y así, despertar al dios e invocar su protección.
Existe una hipótesis que tiene como origen la sociedad greco-latina, donde, en los habituales banquetes y fiestas, siendo éstos de tal la magnitud, que los comensales solían levantar y golpear sus copas para llamar la atención de los sirvientes y para que les sirvieran de nuevo más bebida.
También otra, esta de origen árabe pre-musulmán, se refiere al placer de los sentidos. Antes de la invención del brindis, los bebedores gozaban del perfume del vino, paladeaban su sabor, admiraban el color a trasluz y sentían su calidez a través de la copa. Faltaba el oído para que la satisfacción otorgada por el vino fuera completa. Entonces, un árabe de la corte de Harún al-Rasid tuvo la idea de chocar las copas en el acto del brindis, para evocar los deleites de la música. Y así los cinco sentidos se ponen en juego en el momento cálido, festivo o erótico del brindis.
Además cabe destacar que sobre el siglo XIV los brindis adquirieron mucha popularidad en Occidente, y se hizo costumbre que durante un banquete, cada copa debía ser dedicada a alquien. Una manera de insultar directamente a un comensal era omitir un brindis en su honor.
También es costumbre también a la hora de brindar decir alguna palabra o expresión como salud, cheers, proischt, saude, salute, santé, etc.
| [+/-] |
Ser un sibarita |
Sibarita (según la R.A.E)(Del lat. Sybarīta, y este del gr. συβαρίτης, de Σύβαρις, Síbaris, ciudad del golfo de Tarento, en Italia, célebre por la riqueza y el refinamiento de sus habitantes).
1. adj. Dicho de una persona: Que se trata con mucho regalo y refinamiento. U. t. c. s.
Cuando decimos de una persona que es un sibarita estamos hablando del gusto por lo lujoso, refinado o exquisito, según el contexto en el que nos hallemos. Por lo que tiene de excesivo, esta forma de ver la vida ha estado siempre en el punto de vista de moralistas y satíricos, teniendo hoy, más connotaciones negativas que positivas.
Síbaris era un ciudad del sur de Italia fundada por colonos griegos procedentes de Acaya, una región del norte del Peloponeso, de las más pobres de Grecia. Como otros griegos, los aqueos vieron en la emigración hacia el oeste una forma de salir de la pobreza en que la que estaban sumidos, estableciéndose en el sur de de la península itálica, en lo que se se conoce como Magna Grecia, precisamente por la gran cantidad de colonias fundadas por los pueblos procedentes de Grecia. Estamos entre los siglos VIII y VII a.C.
Al principio, los sibaritas se dedicaron a lo que sabían hacer: cultivar trigo y criar ovejas y cabras. Pero el lugar que eligieron para vivir resultó ser estratégico: en la zona más estrecha del golfo de Tarento, una zona estupenda para pasar del Jónico al Tirreno y que ahorraba el paso por el peligroso estrecho de Mesina a los que, desde Grecia, se dedicaban al comercio con Italia. Los sibaritas supieron sacar partido de todo esto. No les costó someter a las tribus italianas del interior y establecieron asentamiento controlados en la costa del Tirreno, al sur del golfo de Nápoles, abriendo una vía terrestre rápida y segura, que pusieron al servicio de las ciudades interesadas. Fue una auténtica mina de oro. Síbaris se convirtió en una especie de puerto franco, al que afluían riquezas de todas partes. Pronto se extendió su fama de ciudad alegre y despilfarradora.
De entre todos los sibaritas, el más famoso era, sin duda, Smíndrides, del que el historiador Herodoto decía "que había llegado a ser el hombre más sobresaliente de todos en las delicias del lujo, en un tiempo en que Síbaris florecía sobremanera". También se refiere a él Séneca, cinco siglos más tarde: "Dicen que en la ciudad de los sibaritas hubo un tal Mintrídades que, al ver a un hombre que cavando levantaba mucho el azadón, se quejó de que este espectáculo le fatigaba y prohibió que semejante faena se hiciese en su presencia; y también se quejó a menudo de irritación de la piel por haberse tendido sobre arrugados pétalos de rosa...".
La Aventura de la Historia, Nº14. De "Gustos sibaritas". José Antonio Monge.
| [+/-] |
Eureka! |
Se le atribuye al sabio griego Arquímedes (287-212 a. C.), alumno de Euclides, el descubrimiento de la ley de la flotabilidad. Se cuenta que Hierón, rey de Siracusa (ciudad natal de Arquímedes), sospechando de un orfebre que le había hecho una corona, le pidió que demostrara si dicha corona era de oro puro o adulterado; pero tenía que demostrarlo sin dañarla de ningún modo. A Arquímedes no se le ocurría cómo hacerlo, hasta que un día, al meterse en el baño y observar cómo subía el nivel del agua y se desbordaba la bañera exclamó "¡Eureka!", que significa "¡Lo encontré!", y salió a la calle desnudo gritando "¡Eureka! ¡Eureka!". Su idea era medir el agua desplazada por la corona y luego el agua desplazada por un peso igual de oro. Se desconoce el resultado de la verificación.
Visto en: historiarte.net











