D. Tartakowsky. "Las ideas libertarias y el individualismo del 68 crearon un terreno favorable al liberalismo"


Estamos en Mayo de 2008, 40 años han pasado de los sucesos de ese famoso Mayo francés que invitó a salir a la calle y a hacerse oír a un gran número de parisinos y que tuvo gran repercusión en el resto del mundo.
Para muchos de los que lo vivieron en primera persona queda un recuerdo nostálgico mezclado con el lógico recuerdo de juventud idealista; para los que no lo vivimos, queda una imagen romántica de una revuelta estudiantil que fue tomando tintes políticos cuando se le sumaron las distintas asociaciones obreras.
Un movimiento heterogéneo que esgrimían eslóganes como el "prohibido prohibir" o el "todo es posible", junto con banderas rojinegras e imágenes del Che, de Lenin, de Mao... congregó a la multitud a manifestarse y a declararse en huelga.
Una revolución frustrada de una multitud heterogénea que consiguieron paralizar un país como Francia para hacerse oír tomando la calle.
A continuación publico la entrevista que ofreció la historiadora francesa, y participante confesa, Danielle Tartakowsky, donde ofrece su análisis sobre el Mayo del 68.

¿Usted cree que la revuelta del 68 marca una ruptura respecto de otras manifestaciones precedentes?

Lo novedoso es que reaparecieron tres formas de protesta. Primero: el uso de barricadas, que habían sido conocidas en la Comuna de París (aquel gobierno popular, de extracción socialista o anarquista, que administró la capital dos meses de 1871). Segundo: la huelga general. Ya en años anteriores muchos sociólogos venían reflexionando sobre la existencia de una nueva clase obrera, más preocupada por la gestión de las empresas. Los años 66 y 67 estuvieron marcados por fuertes huelgas, pero el 68 se llegó a la huelga general. Fue un proceso que se asemejó al del Frente Popular de 1936 (coalición de partidos de izquierda que gobernó entre 1936 y 1938). En el 68 hay un fuerte resurgimiento de estudiantes que evocaban la Comuna de París y trabajadores que hacían referencia a 1936. Hubo fotos muy bellas publicadas en la prensa, como en París Match, que parecían las de 1936.

¿No habrá sido buscada a propósito la similitud?

Sí. De un lado el encuadre fue buscado, pero del otro, en esas mismas fotos, había obreros en huelga con pancartas como las de 1936. Una doble evocación.

La interrumpí. Estaba por mencionar un tercer ejemplo de ruptura...

El regreso de la derecha a las calles. La derecha francesa no se había manifestado desde 1944, y cuando lo hace el 30 de mayo del 68 se apropia de todo el imaginario y la dramaturgia política de la liberación. La manifestación gaullista atravesó el mismo itinerario que había recorrido De Gaulle en París en 1944. En fin, durante los quince días de huelga se reflexionó mucho, se analizó la pedagogía moderna, y eso se tradujo después en la acción política. Todos los partidos, sindicatos, organizaciones, que hasta entonces celebraban mitines con un orador y una tribuna, dieron paso a algo más parecido a un debate.

¿Una relación más horizontal?

Eso es. Y, por otro lado, después del 68 las manifestaciones fueron más coloridas, con una mayor puesta en escena.

ANTECEDENTES

¿Y en el contexto internacional?

En todas partes surgían en forma simultánea movimientos de estudiantes. En todos los países industrializados se había incrementado el número de estudiantes sin que las universidades estuvieran preparadas para recibirlos. Y las protestas por Vietnam contribuyeron a politizar a la juventud... Es interesante que en Argentina se creyera que el centro de las protestas estaba en Francia, mientras allá se creía que eran el Che Guevara y Ho Chi Ming.

Usted se refirió antes a las contradicciones del Mayo del 68, y esas figuras que menciona podrían ser un ejemplo. Un movimiento que se proclama libertario y que se expresa bajo la iconografía de Mao, Lenin, Trotsky, Castro, el Che Guevara...

Es que en 1968 hubo diversos movimientos. Hubo muchos discursos que se enfrentaron. No era algo homogéneo. Había una corriente que se identificaba con ideas libertarias y situacionistas, que fue la que dejó las imágenes y textos más divertidos. Estaban muy inspirados por André Breton y el surrealismo. Otra corriente, de extrema izquierda, estaba formada también por distintos grupos: maoístas, trotskistas. Después están los comunistas, que trataban de imaginar una estrategia política contra el gaullismo. Había también católicos cercanos a los nuevos movimientos sociales. Todos coexisten en un tiempo largo.

La izquierda sale mal parada...

La extrema izquierda, después del 68, sale de la escena política. Pero en 1972 el Partido Comunista consigue que la izquierda no comunista firme un programa común de gobierno como alternativa al poder gaullista. Al año siguiente muere prematuramente el presidente George Pompidou y es elegido Giscard d´Estaing, y curiosamente este presidente, que es muy liberal, hace aprobar una serie de leyes que satisfacen a quienes se habían movilizado en el 68, como el derecho al voto a partir de los 18 años, la liberalización del aborto o leyes que garantizaron la igualdad entre hombre y mujer en la pareja. Por eso la memoria del 68 es compleja. Muchos intelectuales consideran hoy que las ideas libertarias y el individualismo del "68 crearon un terreno favorable al liberalismo.

VISION ROMÁNTICA

¿Pero hay realmente una opinión crítica sobre el 68? ¿No prevalece una visión nostálgica, romántica?

Es por la pregunta. Cuando en la calle preguntan que imagen tiene de aquel momento la respuesta es una opinión positiva. Pero espontáneamente es otra cosa. Por ejemplo, en el "68 hubo debates muy emocionales sobre lo sucedido en 1936, sobre el rol del gobierno, y todo en forma espontánea. Fue una reflexión viva. En cambio los acontecimientos del "68 no fueron jamás reactivados en la discusión colectiva fuera de fechas conmemorativas.

Un sociólogo español considera que “fracasada como revolución, triunfó como reforma”. Usted parece sugerir lo mismo.

Nunca fue un movimiento revolucionario. Sí es cierto que el movimiento del 68 precipitó toda una serie de reformas. Pero fíjese lo que pasó en la educación. En el 66 y el 67 había ya en marcha toda una serie de reformas pedagógicas. Luego eso se politiza y los partidarios de la reforma comienzan a oponerse porque dicen que están muy marcadas por el espíritu del "68. Es paradójico porque el "68 solo consiguió que esas reformas fueran más lentas.

¿Puede juzgarse como positivo el espíritu del 68 cuando los padres han perdido autoridad, los maestros no pueden controlar a los alumnos, se han disgregado las familias a favor del individualismo y la liberación sexual? ¿No cree, como dijo el presidente Nicolás Sarkozy, que el discurso reformista del "68 intentó borrar la diferencia entre el bien y el mal, entre víctima y delincuente, e intentó convencer de que ya no había jerarquía de valores?

Hay que tener en cuenta que esto es parte de un proceso que había empezado antes. Uno de los elementos que hizo estallar la revuelta de los estudiantes fue un reglamento que prohibía a los varones entrar en los edificios de las mujeres. En una ciudad universitaria, las autoridades consultaron a los padres y hallaron que el 70% estaba de acuerdo en darle ese permiso a sus hijos. Es decir que tenían una mirada mucho más avanzada que la institución sobre las relaciones prematrimoniales. El 68 solo cristalizó, aceleró, los cambios. Por eso cuando Sarkozy habla del 68 se equivoca. No es en ese momento cuando surgió todo lo que él critica. Pero como el 68 dio una coloración de izquierda a esa evolución social, Sarkozy se aprovecha.

FUENTE
DE BEITIA, Agustín. El Mayo francés fue un movimiento que estuvo repleto de contradicciones [en línea]. [Buenos Aires]: La Prensa, 2008 [Consulta: 17/05/2008] http://www.laprensa.com.ar/secciones/nota.asp?ed=2779&tp=11&no=89531