
La primera persona que utilizó esta expresión fue el conquistador
Diego de Almagro que perdió un ojo en el asedio a una fortaleza
inca. Al presentarse ante
Carlos I se lamentó que "El negocio de defender los intereses de la corona le había costado un ojo de la cara". Tanto insistió en este hecho que pronto esta frase se difundió entre los soldados en referencia a algo peligroso o complejo, llegando así hasta nuestros días.
Visto en Historia y vida. Septiembre 2003
Muy interesante tio...:) Un besote
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